El presidente Donald Trump firmó una nueva estrategia nacional contra el terrorismo que busca “neutralizar” amenazas en el hemisferio y paralizar las operaciones de los cárteles de drogas. Esta iniciativa fue presentada el miércoles 6 de mayo de 2026 por el asesor principal de la Casa Blanca, Sebastian Gorka, quien enfatizó que la protección de Estados Unidos es fundamental.
Gorka, quien ocupa el cargo de director de lucha antiterrorista, detalló que esta estrategia tiene como prioridad desarticular las operaciones de los cárteles hasta que sean incapaces de introducir drogas y perpetrar trata de personas en suelo estadounidense. “Nuestra nueva estrategia antiterrorista da prioridad a la neutralización de las amenazas terroristas hemisféricas”, afirmó Gorka, destacando la importancia de combatir no solo las organizaciones criminales, sino también ideologías que puedan ser consideradas como amenazas internas.
Dentro de Estados Unidos, la estrategia se centra en identificar y neutralizar, según Gorka, “grupos políticos violentos y seculares” que propagan ideologías antiestadounidenses. Ejemplos de estos grupos incluyen movimientos anarquistas y radicales pro-género, como Antifa. Gorka indicó que se emplearán todas las herramientas constitucionales disponibles para rastrear a estos grupos y prevenir su potencial violencia antes de que cause daño a inocentes.
Además, se está llevando a cabo una coordinación con aliados internacionales para intensificar los esfuerzos en la lucha contra las amenazas terroristas, especialmente aquellas que emergen de Irán y las operaciones en el estrecho de Ormuz. Se programó una reunión para el próximo viernes entre responsables antiterroristas de Estados Unidos y sus socios internacionales para discutir la cooperación necesaria en esta frente.
La estrategia no solo abarca amenazas externas e internas, sino que también busca mantener presión sobre el movimiento yihadista global. Esto incluye la “localización y destrucción” de grupos como Al Qaeda, continuando con los esfuerzos para eliminar el terrorismo a nivel mundial.
La estrategia se enmarca en un contexto más amplio de recentralización de la seguridad nacional y revisión de las amenazas, apuntando hacia un enfoque más agresivo y preventivo en las operaciones antiterroristas. Esta nueva postura destaca la creciente preocupación sobre la estabilidad interna y la seguridad nacional, en un escenario donde la violencia política ha sido un tema sensible en la agenda pública tras eventos recientes.
Así, la estrategia de Trump, firmada esta semana, define un panorama complejo y desafiante en la lucha contra el terrorismo, donde los esfuerzos se multiplican en varias direcciones: desde las operaciones de cárteles hasta la vigilancia de movimientos políticos que se consideran riesgosos para la seguridad interna.
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