Más de 120 organizaciones de derechos humanos han lanzado una advertencia en torno al Mundial de Fútbol de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México. En una declaración reciente, estas entidades alertaron que los viajeros que se desplacen a Estados Unidos para asistir a este evento pueden enfrentar “graves violaciones de derechos” debido a las políticas migratorias vigentes, especialmente aquellas implementadas por la administración de Donald Trump.
Esta coalición hizo hincapié en los riesgos que podrían afrontar aficionados, jugadores, periodistas y otros visitantes. Acusaron a la actual administración de tener una “draconiana agenda migratoria y contraria a los derechos humanos,” que podría afectar a quienes deseen disfrutar de los partidos. La creciente presión sobre la FIFA para que actúe y defienda la seguridad de los viajeros también fue un punto central de su mensaje. Según Jamil Dakwar, director del programa de derechos humanos de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), la organización del fútbol mundial ha mantenido una posición laxa, emitiendo únicamente “declaraciones vacías” sobre derechos humanos, mientras se acerca a la administración Trump.
La FIFA, en respuesta a estas preocupaciones, afirmó que se compromete a respetar todos los derechos humanos reconocidos a nivel internacional y está trabajando en la elaboración de documentos relacionados con la Copa del Mundo, así como en la creación de un grupo consultivo sobre derechos humanos. Estas afirmaciones son vistas por algunos como insuficientes para garantizar la seguridad de los millones que se espera asistan al torneo.
Se prevé que 78 de los 104 partidos se realicen en Estados Unidos. Sin embargo, la posibilidad de que aficionados de países como Irán, Haití, Senegal y Costa de Marfil no puedan asistir a sus respectivos partidos debido a restricciones de viaje impuestas por el gobierno estadounidense añade una capa adicional de controversia. Aunque Washington asegura que estas medidas no afectarán los visados de turismo, muchos potenciales visitantes están inquietos, especialmente ante las frecuentes redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Recientemente, la indignación pública se intensificó tras el asesinato de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis durante una protesta contra las políticas migratorias.
De cara a un evento de esta magnitud, se plantea una cuestión crítica: ¿podrá la FIFA garantizar que todos los que deseen asistir al Mundial disfruten de una experiencia segura y libre de temores? La presión está en aumento, tanto para la organización deportiva como para el gobierno estadounidense, en un contexto donde el mundo del fútbol y los derechos humanos se entrelazan cada vez más.
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