La tensión entre Estados Unidos y China parece estar en su punto más álgido nuevamente, a medida que la Casa Blanca ha emitido un memorando en el que se acusa al país asiático de robar de manera sistemática propiedad intelectual relacionada con la inteligencia artificial (IA) de laboratorios estadounidenses. Esta advertencia, por parte de Michael Kratsios, director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica, llega justo a tiempo para una cumbre entre los líderes de ambas naciones, programada para el próximo mes.
El documento revela que el Gobierno estadounidense posee evidencia de que entidades, principalmente con sede en China, están llevando a cabo operaciones a gran escala para extraer tecnología de IA avanzada. “Aprovechando decenas de miles de cuentas secundarias para eludir la detección, y utilizando técnicas para exponer información privada, estas campañas están extrayendo sistemáticamente capacidades de los modelos de IA de Estados Unidos”, señala el memorando.
Esta acusación resuena en un contexto más amplio de una “guerra tecnológica” que ha marcado las relaciones entre ambas superpotencias. En los últimos meses, había habido un respiro en estas tensiones tras esfuerzos de distensión, pero el tono de este memorando sugiere que la situación podría empeorar rápidamente. Se espera que el presidente estadounidense, Donald Trump, aborde estas preocupaciones durante su visita a Pekín, aumentando la presión sobre el gobierno chino que, hasta ahora, no ha hecho comentarios al respecto.
La controversia también involucra la exportación de chips de IA de compañías como Nvidia a China. Aunque recientemente se autorizó la venta de estos chips bajo ciertas condiciones, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, indicó que aún no se han realizado envíos. Esta situación complica aún más el panorama, ya que hay un reconocimiento creciente de que la “destilación” —el proceso de entrenamiento de modelos de IA más pequeños utilizando resultados de modelos más grandes— es esencial en la competencia tecnológica actual.
El memorando destaca que el Gobierno estadounidense no solo compartirá información sobre estos esfuerzos de extracción con empresas del sector de IA, sino que también está considerando una variedad de medidas para responsabilizar a los actores extranjeros implicados en estas actividades. La acumulación de estas tensiones y preocupaciones pone de relieve la magnitud del desafío al que se enfrenta Estados Unidos en la defensa de su liderazgo tecnológico en el ámbito de la inteligencia artificial.
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