El regreso a clases tras las vacaciones de Semana Santa en Ciudad de México se ha visto marcado por un caos significativo en el sistema de metro, lo que ha dejado a miles de usuarios luchando contra largas filas y extensos retrasos. Este lunes, la red del metro, reconocida por su importancia en la vida diaria de la capital, ha estado operando con un número reducido de trenes. Esto ha resultado de medidas de protesta por parte de los trabajadores, quienes exigen mejoras en sus condiciones laborales y un incremento en el presupuesto destinado al mantenimiento del sistema.
Los tiempos de espera han llegado a alcanzar hasta 40 minutos en diversas líneas, lo que se traduce en una gran frustración para los usuarios. El sindicato de trabajadores ha emitido un comunicado en el cual exige cambios en las condiciones laborales y que el metro cumpla con estándares adecuados de seguridad y calidad. La falta de mantenimiento de las instalaciones y los trenes, según los empleados, refleja un “abandono” por parte de las autoridades, evidenciado por fallos y retardos recurrentes.
Fernando Espino, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, destacó que varios trenes han tenido que ser retirados de circulación, lo que se traduce en 800 recorridos menos en la jornada del lunes. “Estamos en riesgo permanente de un descarrilamiento”, advirtió en una entrevista, y criticó la falta de diálogo con la administración encabezada por Adrián Rubalcava desde hace un año.
A su vez, el director del metro ha respondido al conflicto anunciando la reactivación de mesas de negociación. “Hoy estableceremos diálogo para avanzar en acuerdos que permitan restablecer la operación completa de los trenes”, aseguró. Sin embargo, dejó claro que el incremento de tarifas no está en discusión. Aún así, el caos continuó cuando un tren de la línea 7 fue desalojado debido a fallas en el convoy, lo que agudizó el descontento entre los viajeros.
La situación se agrava si se considera que, en el día anterior, la falta de personal técnico había provocado que 759 recorridos no se efectuaran en líneas clave como la 1, 3 y 4. Esto es alarmante, ya que en condiciones normales, la red opera cerca del 98% de sus 2,779 viajes diarios programados.
Los testimonios de usuarios revelan un panorama inquietante. Aldo Contreras, de 29 años, relató que su trayecto habitual, que suele tomar 25 minutos, se ha extendido de manera dramática, sufriendo demoras continuas y aglomeraciones. Otra viajera, Aurea Ramírez, también comentó sobre el caos, subrayando cómo las interrupciones y esperas se han vuelto una constante.
A pesar de que el conflicto ha llegado a la atención de la presidenta Claudia Sheinbaum, ella ha evadido hacer comentarios directos, reconociendo la necesidad de entender a los trabajadores, pero enfatizando la inversión y otras preocupaciones relacionadas con el sistema de transporte.
Los trabajadores han manifestado que continuarán con sus acciones, dependiendo del resultado de las negociaciones. Esta situación de tensión se ha visto complementada por protestas en otras áreas, que también han afectado el tráfico en vías importantes de la capital. En este contexto, la crisis en el metro no solo pone de relieve los problemas de infraestructura, sino también la necesidad urgente de un diálogo efectivo entre las autoridades y los trabajadores.
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