Organizaciones de transportistas y productores agrícolas han convocado a un paro nacional programado para el próximo lunes 6 de abril, que comenzará a las 07:00 horas. Esta movilización, que será acompañada de bloqueos en diversas carreteras del país, responde a una serie de demandas que evidencian un estado de creciente preocupación por la inseguridad y las extorsiones que afectan a estos sectores.
La protesta es impulsada por la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano, quienes han manifestado su descontento por las condiciones deterioradas de operación en las carreteras. Estos grupos advierten que la situación ha empeorado sistemáticamente, impulsada por un aumento en los delitos como robos de carga y ataques directos a los operadores. Además, las quejas se extienden a la falta de cumplimiento de acuerdos por parte de autoridades federales y estatales, a pesar de existencias de mesas de diálogo.
Las reivindicaciones incluyen no solo mayores medidas de seguridad en las vías, como una presencia permanente de fuerzas federales, sino también acciones concretas contra la corrupción en las revisiones y el creciente costo de combustibles. Por el lado agrícola, los productores demandan precios justos, regulación de mercados y apoyo directo frente a los incrementos en los costos de insumos.
Aunque aún no se han confirmado todos los puntos específicos de los bloqueos, se anticipan afectaciones en algunas de las principales autopistas del país, particularmente en las regiones central y norte de México. Las carreteras que se encuentran en mayor riesgo de ser bloqueadas incluyen la México–Querétaro, México–Puebla, México–Cuernavaca, México–Pachuca y México–Guadalajara. Se prevén además cierres en corredores estratégicos y cruces fronterizos, afectando estados como Sonora, Sinaloa, Zacatecas, Michoacán, Jalisco, Puebla, Tlaxcala, Guanajuato y Veracruz.
Se espera que las acciones comprendan desde bloqueos parciales hasta cierres intermitentes y la toma de casetas, lo que sin duda impactará en la circulación de mercancías y el tránsito de particulares, intensificando los desafíos logísticos en todo informacion.center.
La situación se torna cada vez más crítica, y ambas partes, transportistas y autoridades, se enfrentan a la inminente necesidad de establecer un diálogo que aborde estas preocupaciones. En un año marcado por desafíos económicos y sociales, la atención a estos sectores resulta crucial para garantizar un equilibrio que permita la actividad económica y la seguridad de quienes dependen de estas rutas.
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