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Ante el aluvión de críticas por declarar el fin del orden mundial basado en reglas que ha sido uno de los pilares fundamentales del proyecto europeo, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reculado. Apenas dos días después de afirmar que “Europa no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que ha desaparecido”, este miércoles, ante un Parlamento Europeo donde muchas voces han vuelto a cuestionar sus palabras, al igual que capitales como Madrid o París o incluso en la propia Bruselas, la alemana se ha visto obligada a reafirmar que el compromiso europeo con el derecho internacional es “inquebrantable”.
“Permítanme señalar un punto importante: ver el mundo tal como es no disminuye en modo alguno nuestra determinación de luchar por el mundo que queremos”, ha intentado puntualizar Von der Leyen al abrir un debate sobre la situación en Oriente Próximo tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la respuesta de Teherán, que ha expandido el conflicto a la región y hasta a Europa con sus ataques a países vecinos.
“La Unión Europea se fundó como un proyecto de paz. Nuestro compromiso inquebrantable con la búsqueda de la paz, con los principios de la Carta de las Naciones Unidas y con el derecho internacional es tan fundamental hoy como lo era en el momento de nuestra creación. Y siempre defenderemos estos principios”, ha aseverado la jefa del Ejecutivo europeo ante el hemiciclo en Estrasburgo.
Sus palabras contrastan fuertemente con el discurso que pronunció hace solo dos días ante embajadores de la UE reunidos en Bruselas. Von der Leyen, sobre quien desde el inicio del nuevo conflicto en Oriente Próximo se han redoblado las críticas por extralimitarse en sus competencias en política exterior y su alineamiento con Washington e Israel tanto ahora como durante la guerra en Gaza, afirmó que los europeos ya no pueden “confiar” en el sistema basado en normas que ha regido el mundo desde la II Guerra Mundial “como la única forma de defender nuestros intereses”. Por ello, agregó, “necesitamos construir nuestro propio camino europeo y encontrar nuevas formas de cooperación con nuestros socios”.
Muestra de la división interna que su postura también provocó, fue la réplica que dio el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en el mismo escenario diplomático un día más tarde, cuando defendió el martes que las normas globales siguen siendo válidas y la UE debe seguir defendiéndolas y debe regirse por ellas: “Los europeos debemos defender el orden internacional basado en normas. Debemos defender los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, tal como se describen en nuestros Tratados”, rebatió a Von der Leyen, sin mencionarla.
Pese a su marcha atrás, el discurso de Von der Leyen en Estrasburgo ha levantado escasos aplausos. Las recriminaciones por su postura se han multiplicado desde el centro a la izquierda de una Eurocámara que le ha recriminado su “complacencia” con Washington e Israel.
“El problema no es si el orden mundial es viejo o nuevo. El problema es quién permite que se viole. Y cuando Europa responde con complacencia, con apaciguamiento y con un vasallaje humillante, lo que está haciendo es abrir la puerta a que autócratas como Trump o Netanyahu lo pisoteen sin consecuencias (…) la impunidad envalentona a los autócratas”, le ha replicado la líder del grupo de Socialistas y Demócratas (S&D), la española Iratxe García. “Europa debe hacerse respetar. Debe reafirmar su compromiso con el derecho internacional”, ha subrayado también la presidenta de los liberales de Renew, la francesa Valérie Hayer.
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