El comercio electrónico ha dejado de ser una simple tendencia; se ha convertido en una parte integral de la experiencia de compra del consumidor moderno. La discusión sobre si los canales digitales desplazarán a las tiendas físicas ya no es relevante, ya que la competencia actual se centra en la capacidad de las marcas para atraer a un “shopper omnicanal”, un consumidor que navega entre plataformas para satisfacer sus diversas necesidades.
Un análisis reciente de Human Connections Media (HCM) revela que los retail pueden incrementar sus ventas en línea, pero aun así ver reducir su relevancia si no comprenden la importancia de la experiencia física. No sólo los vendedores establecidos en el ámbito físico corren el riesgo de quedar rezagados. Está claro que entender el momento en que los consumidores desean interactuar físicamente con un producto es crucial en la estrategia de cualquier marca.
El consumidor mexicano ha adoptado un enfoque omnicanal que permite una combinación efectiva de ambos mundos. En lugar de pensar en canales independientes, es esencial considerar los recorridos de consumo reales. HCM aconseja a los comercios que integren datos y categorías para aprovechar al máximo esta omnicanalidad, convirtiéndola en una ventaja competitiva tangible.
El perfil del comprador de supermercados en línea en México, según el mismo estudio, se compone principalmente de personas entre 25 y 44 años, mayormente urbanas, que valoran su tiempo y tienen responsabilidades laborales y familiares. Aunque los consumidores de altos niveles socioeconómicos todavía predominan en el comercio electrónico, los segmentos de clase media y media-baja han visto un crecimiento notable en su participación, impulsado por la adopción de métodos de pago digitales.
Contraponiéndose a este perfil, el consumidor que prefiere las compras en supermercados físicos se presenta como un grupo más variado en cuanto a edad, con una fuerte representación de personas mayores de 45 años. Para este grupo, la experiencia de compra presencial es invaluable; aspectos como la calidad y el control de productos frescos son vitales, algo que el comercio electrónico aún no logra igualar.
Lo realmente interesante es que no se trata de dos grupos de consumidores separados. En la mayoría de los hogares, coexisten ambas formas de compra, y la elección del canal se basa en las necesidades específicas del momento. La comodidad se destaca como el motor principal del comercio online: la posibilidad de ahorrar tiempo, evitar desplazamientos y recibir productos a domicilio son atractivos innegables.
El canal físico sigue siendo el preferido de quienes buscan experiencia y control. Poder ver, tocar y comparar productos, así como aprovechar promociones visibles y evaluar la frescura de los productos, son aspectos que el e-commerce todavía no puede replicar. En este panorama, el consumidor mexicano no percibe la relación entre ambos canales como una competencia, sino como una oportunidad para utilizar cada uno de manera complementaria.
Un cambio de mentalidad es necesario para que tanto marcas como retailers se adapten a esta nueva realidad: integrar la tecnología en el proceso de compra sin sacrificar la experiencia presencial. Esta estrategia no sólo mejora la propuesta de valor al cliente, sino que también posiciona a las marcas de manera más competitiva en un mercado en constante evolución. La omnicanalidad, por tanto, no es solo una tendencia pasajera, sino una necesidad que definirá el futuro del retail en México y más allá.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación



























