En Puebla, la crisis habitacional se hace cada vez más evidente. Con un déficit alarmante de 50,000 viviendas de interés social, la construcción de 8,000 unidades anuales durante los últimos seis años no ha sido suficiente para cubrir esta necesidad. Según la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI), el panorama es desolador: el mercado está presente, pero la incertidumbre económica y la desaceleración en la producción de los desarrolladores limitan el avance.
Julio Javier Préstamo Abrego, presidente de la AMPI en Puebla, destaca que el poder adquisitivo de las familias ha disminuido, lo que complica el acceso a créditos del Infonavit para adquirir casas que rondan entre 500,000 y 600,000 pesos. Esta situación se agrava con la escasez de terrenos disponibles para proyectos de vivienda, lo que ha llevado a muchos constructores a optar por desarrollos más rentables, como las viviendas de media y alta gama, en lugar de aquellos dirigidos a la población de menores ingresos.
La situación se refleja en el costo del metro cuadrado, que en la zona urbana asciende a alrededor de 700 pesos, un precio elevado que dificulta la viabilidad de proyectos de vivienda social. Este panorama debería preocupar al sector empresarial, que parece alejarse de los planes del Gobierno, que propone la construcción de 48,700 viviendas en seis años, pero no contempla a la población en general.
Préstamo Abrego subraya la necesidad de que los gobiernos locales intervengan para localizar terrenos que faciliten la oferta de vivienda. Para 2026, se proyecta una producción de 8,000 viviendas, cifra que representa una disminución en comparación con el año anterior. Sin medidas concretas, la acumulada demanda de vivienda seguirá sin atención.
Los altos precios del suelo tienen un impacto directo en la capacidad de hacer proyectos habitacionales. Sin una capacidad de compra adecuada, la oferta seguirá siendo limitada. Las autoridades deben actuar para satisfacer esta demanda, especialmente en la zona metropolitana, donde se concentra el 60% de la producción total y donde el costo de la tierra se incrementa.
Aunque la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) ha trabajado en identificar áreas adecuadas para la construcción, se requiere apoyo gubernamental en las negociaciones con los ejidatarios, quienes piden precios desmesurados, aun cuando los terrenos carecen de servicios.
En cuanto a los trámites necesarios para la construcción, se hace un llamado a la simplificación y homologación entre los municipios de la zona metropolitana, facilitando así la ejecución de obras.
Con el futuro de la vivienda en Puebla en juego, es urgente que se implementen estrategias que atiendan esta crisis, todo esto en un contexto crucial que está comenzando a mostrar signos de estancamiento. Se necesita colaboración entre el sector público y privado para revertir la situación y brindar a las familias poblanas la oportunidad de acceder a una vivienda digna y asequible.
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