En una velada memorable, Giuseppe Di Morabito evocó una década de creatividad en el ámbito de la moda, celebrando su trayectoria con una espléndida cena y un baile de máscaras en la majestuosa Palazzina Appiani, ubicada en la Arena Civica de Milán. Recordando su primera colección presentando en una gypsotheque milanesa hace diez años —con la icónica Franca Sozzani presente—, Di Morabito buscó transformar la Semana de la Moda de invierno en un momento simbólico, aprovechando el Carnaval para presentar su colección “The Inner Venus”.
En lugar de una típica pasarela, amigos y familiares se reunieron alrededor de largas mesas adornadas con candelabros y esculturas, muchos luciendo piezas de colecciones pasadas de la marca. La atención, sin embargo, se centró en la escalera iluminada que daba vista a la Arena, donde la nueva colección se presentó en una forma casi escultórica, inmóvil y petrificada. Cada diseño parecía un relicario contemporáneo, encapsulando un momento en el tiempo.
Di Morabito describió su obra como un estudio en fragmentos, en la que la perfección escultórica de Canova contrasta con torsos rotos y mutilados, evocando una emoción aún más profunda. La minuciosidad de la colección alcanzó nuevas alturas: elementos tubulares de seda, totalmente cosidos a mano, formaron superficies anatómicas; encajes de gasa fueron bordados con perlas y esferas de lana; y pantalones adornados con hortensias estabilizadas. Además, cuellos de plumas y orquídeas de cuero aportaron un toque de ornamentación y protección al vestuario.
Un aspecto destacado fue la introducción del oro como un elemento central en la vestimenta, marcando la primera vez que se incorpora como prenda completa en vez de accesorio. Estos avances representan un esfuerzo por romper los límites de la moda contemporánea. La colección también reflejó una tensión entre un rigor masculino y una construcción hiperfemenina: blazers ajustados contrastaban con vestidos de organza elaborados con tallos florales suspendidos. Por otra parte, un tratamiento de cuero que imitaba el envejecimiento del denim fue otra novedad presentada por la marca.
A medida que la mirada se dirige a los últimos diez años, permanece constante la obsesión por el cuerpo como escultura, memoria y fragmento. Sin embargo, ha evolucionado en escala y confianza, marcando no solo un hito en la carrera de Di Morabito, sino también una celebración de la transformación en la percepción de la moda contemporánea en el panorama actual.
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