En el marco del 90 aniversario de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), el Secretario del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, ha transmitido un mensaje claro y firme al sector laboral y empresarial del país: el gobierno de México se compromete a ser un vigilante riguroso de los derechos laborales en este nuevo contexto de reformas. Esta postura se hace especialmente relevante con la reciente aprobación de la reforma que reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, un cambio significativo que busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
Bolaños enfatizó que, bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, no se permitirán retrocesos en las conquistas alcanzadas. La implementación de esta nueva jornada laboral se llevará a cabo de manera gradual y progresiva, garantizando un equilibrio económico, pero subrayó que la autoridad laboral estará alerta para asegurar que no haya intentos de vulnerar la ley. “La Secretaría del Trabajo será vigilante de su cumplimiento… no vamos a tolerar abusos”, afirmó el secretario ante la estructura cetemista.
Además, destacó el rol fundamental de las organizaciones históricas como la CTM en este proceso de transformación. “Hoy la lucha también es por el tiempo de vida, porque el bienestar se mide en el descanso, en la familia y en la salud”, expresó. Este nuevo período, definido como la “primavera de los derechos laborales”, pretende consolidarse con una vigilancia estricta para asegurar que los derechos conquistados se respeten en todo informacion.center.
Bolaños también reconoció el trabajo del Congreso de la Unión, señalando que el respaldo legislativo ha sido esencial para plasmar esta demanda histórica de los trabajadores mexicanos. Esta modificación no solo se traduce en cambios en los horarios laborales; se presenta como una medida estructural destinada a mejorar la salud física y mental de la fuerza laboral, promoviendo una mayor productividad en condiciones de bienestar.
Con la puesta en marcha de esta disposición, México avanza hacia una modernización en sus esquemas de contratación y operación, alineándose con los estándares internacionales establecidos por la Organización Internacional del Trabajo. La transición hacia una jornada reducida implicará ajustes en los procesos operativos de los sectores productivos y simboliza el cumplimiento de una promesa de justicia social que prioriza la conciliación entre la vida personal y profesional de millones de ciudadanos.
Este anuncio, realizado el 25 de febrero de 2026, sienta un precedente importante en el ámbito laboral, proyectando un futuro donde los derechos de los trabajadores sean plenos y efectivamente implementados. A medida que se avanza hacia esta nueva era, la vigilancia del gobierno y el apoyo de las organizaciones obreras serán cruciales para garantizar que la metamorfosis no se convierta en un retroceso.
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