El Museo Kaluz se convirtió recientemente en el escenario de una experiencia sensorial única con la apertura de “Vía Láctea”. Este acontecimiento, celebrado bajo la magia de la noche, permitió a los asistentes explorar la exposición “El jardín de Velasco” en un ambiente propicio para la contemplación. La velada no solo incluyó guías que acompañaban a los visitantes, sino que también estableció un diálogo entre la obra de José María Velasco, quien se destacó por su investigación botánica y rigor científico, y las intervenciones de artistas contemporáneos como Jan Hendrix y Wendy Cabrera Rubio. Este intercambio entre épocas procuró expandir el legado de Velasco hacia un presente vibrante y creativo.
En este contexto de “locura creativa”, Loco Tequila emergió como una obra de arte en sí misma. El maestro tequilero Alberto Navarro expuso su visión sobre la conexión del tequila con el arte en una reciente entrevista. El nombre “Loco”, según Navarro, representa un homenaje a la audacia y a la creatividad que desafía lo establecido. Resaltó que el arte es el mejor medio para comunicar esta esencia genuina y auténtica.
Uno de los momentos culminantes de la noche fue la presentación de “Loco Hierofante”, considerada la obra maestra de la destilería. Esta pieza es el resultado de una colaboración entre tres maestros: Jan Hendrix, cuyo talento en escultura y diseño juega con luz y sombra; Iker Ortiz, un joyero experto que aplicó su pericia en materiales como metal y corian; y Alberto Navarro, quien se alejó de los métodos industriales para recuperar técnicas que enriquecen este “arte líquido”.
Navarro enfatizó que el proceso de creación del tequila ha requerido una postura contracorriente frente a la industria, optando por métodos que priorizan la calidad y la experiencia sensorial. “Nos llamaron locos por ello, pero este enfoque es lo que otorga a nuestra producción una mayor riqueza”, señaló.
Este fascinante encuentro entre el arte y la destilación no solo se limitó a la exhibición, sino que también sentó las bases para una nueva apreciación del tequila, llevándolo más allá de su tradicional imagen y acercándolo a los circuitos del arte contemporáneo. La convergencia de estas disciplinas en el Museo Kaluz no solo honra el legado de Velasco, sino que también invita a una reflexión sobre el papel del arte y la creatividad en la construcción de nuevas experiencias culturales.
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