La reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del tercer trimestre de 2025 ha puesto de relieve un dato alarmante: el 55.4% de los trabajadores mexicanos se encuentra en la informalidad. Esta situación no solo implica la falta de seguridad social, sino también la ausencia de un plan de ahorro para su etapa de retiro.
La problemática es multifacética. Muchos empleados formales, a pesar de realizar aportaciones a su Administradora de Fondos para el Retiro (AFORE), se ven preocupados por la posible insuficiencia de su tasa de reemplazo al llegar a la jubilación. Este desafío se intensifica con cambios demográficos notables, tales como un aumento en el número de personas que viven solas, una reducción en el tamaño de las familias, un incremento en las enfermedades crónico-degenerativas en la población adulta mayor y, por ende, un aumento significativo en la esperanza de vida.
Ante este panorama, se vuelve urgente la necesidad de fomentar el ahorro durante la vida laboral para garantizar una jubilación digna. En este sentido, es crítico generar conciencia sobre la importancia de construir un patrimonio destinado al retiro desde hoy. Una de las opciones más recomendables para lograrlo son los fondos Ciclo de Vida. Estos fondos están diseñados como productos de “fecha objetivo”, lo que significa que cada uno tiene un año meta, coincidiendo con el momento en que el inversionista proyecta su jubilación.
La estructura de estas carteras iniciales está determinada por el horizonte de inversión, que se adapta al número de años que faltan para alcanzar la fecha objetivo. A medida que el tiempo avanza y el año previsto se acerca, la composición de la cartera se ajusta, disminuyendo su nivel de riesgo. Este diseño proporciona una gran simplicidad operativa para el inversionista, quien solo debe elegir el fondo adecuado basado en su fecha de retiro.
Al finalizar diciembre de 2025, los activos administrados por los fondos Ciclo de Vida mostraron un crecimiento anual notable del 24.9%, alcanzando un total de 101 mil 952 millones de pesos, de acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB). Este crecimiento pone de manifiesto la confianza que los inversionistas han depositado en este tipo de fondos como una estrategia viable para financiar su retiro.
Los fondos Ciclo de Vida pueden ser contratados directamente o a través de instrumentos como un Plan Personal de Retiro (PPR), donde a menudo funcionan como subyacentes. Para empresas que manejan recursos de trabajadores bajo planes privados de pensiones, estos fondos también ofrecen una opción atractiva para una gestión profesional de los fondos.
Si aún no se ha comenzado a construir un ahorro para el retiro, nunca es demasiado tarde para iniciar un camino hacia la creación de un patrimonio que permita disfrutar de una jubilación sin presiones económicas. La invitación es clara: explorar los fondos Ciclo de Vida como una estrategia para asegurar un futuro financiero más estable.
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