Las nuevas reglas fiscales que rigen el sector de fondeo colectivo (crowdfunding) comenzaron a tener efecto a principios de este año, generando preocupaciones significativas entre los actores de la industria inmobiliaria en México. Estas normativas, implementadas como parte de la Ley de Ingresos 2026, traen consigo un conjunto de retos que, según algunos expertos, pueden modificar la dinámica de inversión en proyectos inmobiliarios.
Uno de los cambios más importantes es el establecimiento de un esquema de retenciones que afecta a los inversionistas, especialmente a las personas morales. Por ejemplo, se ha fijado una retención del 20% sobre los intereses acumulados para la mayoría de los inversionistas, mientras que aquellos con residencia fiscal en el extranjero enfrentarán una carga impositiva aún mayor del 35%. Este cambio ha generado un malestar palpable: Alberto Padilla, director general de la plataforma Briq.mx, afirma que ha recibido quejas de inversionistas que sienten que su flexibilidad fiscal se ha visto comprometida, lo que podría desincentivar su participación en el mercado.
Desde que entraron en vigor estas nuevas disposiciones, las plataformas de crowdfunding han tenido que enfrentar una mayor carga operativa y tecnológica. Antes, las retenciones se aplicaban a medida que se generaban los pagos de intereses, pero ahora deben consolidar las tasas mensualmente. Esta reestructuración ha requerido esfuerzos exhaustivos para adaptar los sistemas internos y cumplir con la normativa. Padilla señala que, aunque se han hecho strides, aún existen dudas técnicas que el sector procura resolver junto a las autoridades fiscales.
Otro aspecto a considerar es la asimetría en el trato fiscal que se da frente a bancos y sociedades financieras populares. A diferencia de las plataformas de crowdfunding, que enfrentan retenciones considerables, estas instituciones disfrutan de condiciones fiscales más favorables, como tasas de retención más bajas o incluso exenciones. La industria está pidiendo una revisión de estas diferencias para fomentar un entorno más equitativo.
A pesar de estos desafíos, las plataformas de crowdfunding inmobiliario han reportado un crecimiento significativo. Por ejemplo, Briq.mx logró captar 717 millones de pesos en fondeo de proyectos inmobiliarios en 2025, marcando un incremento del 25% en comparación con el año anterior. Este crecimiento indica que, a pesar de las nuevas reglas, hay una participación creciente de inversionistas en el sector.
Hacia el final de 2026, el discurso de ciertos sectores del gobierno sigue alentando el crowdfunding como una herramienta para mejorar la inclusión financiera. Sin embargo, el ambiente sobre las recaudaciones se mantiene tenso, lo que podría influir en la trayectoria futura del sector. Con una presión recaudatoria en aumento, el futuro del crowdfunding inmobiliario dependerá de cómo las plataformas se adapten a estas regulaciones y de su capacidad para atraer y retener inversionistas.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























