La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) de México se encuentra en negociaciones para establecer un acuerdo con la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de los Estados Unidos. El objetivo: garantizar un uso eficiente de la banda de 600 MHz, liberándola de interferencias para los operadores que obtengan frecuencias en la primera subasta de 5G programada entre 2026 y 2027.
Esta banda, que abarca 70 MHz y tiene un alcance nacional, es clave para el desarrollo de servicios 5G, tanto para el consumo masivo como para aplicaciones industriales. Originalmente dominada por las televisoras, el espectro ha sido reordenado para permitir su uso en servicios de banda ancha móvil, recibiendo el nombre de “Segundo dividendo digital”.
La necesidad de llegar a un acuerdo con la FCC se ha hecho evidente tras experiencias previas de interferencias, como las que involucraron a las empresas Altán Redes y Verizon en la banda de 700 MHz. Este conflicto, que generó diálogos tensos entre las agencias reguladoras de ambos países, resaltó la importancia de establecer límites claros para la operación de estas frecuencias a ambos lados de la frontera.
Un miembro del pleno de la CRT ha subrayado la urgencia de revitalizar el diálogo con la FCC, señalando que un acuerdo sobre el uso de la banda de 600 MHz es esencial antes de las tres subastas planeadas. La discusión gira en torno a la coordinación y definición de niveles de potencia para evitar interferencias, algo que se hizo necesario tras las complicaciones con Altán en San Diego y Ciudad Juárez.
La comisionada Tania Villa ha propuesto que se inicien trabajos para presentar una propuesta técnica a la FCC, sugiriendo incluso la posibilidad de reducir la distancia de 110 kilómetros actual a la que se limita el uso de la banda de 700 MHz. Esto podría facilitar una mejor implementación de la tecnología 5G, adaptándose a las propiedades específicas de los servicios de banda ancha móvil.
La importancia de esta iniciativa se ve reflejada en el contexto económico. La frontera norte de México, que representa el 25% del PIB nacional, tiene en estados como Nuevo León, Coahuila y Baja California a sus principales motores. En 2019, la incursión de Altán en esta área evidenció los desafíos que surgen al operar frecuencias tan cercanas a la frontera, desencadenando discusiones sobre cuotas por roaming y abriendo nuevas oportunidades de negocio para operadores móviles virtuales.
Las conversaciones entre ambos países han sido claves en la gestión de las interferencias, asegurando que se respeten los acuerdos técnicos preestablecidos. Sin embargo, la situación sigue siendo delicada, con acusaciones de ambas partes sobre la invasión de las señales a territorio del otro. La CRT, por lo tanto, enfrenta el desafío de no solo cumplir con un proceso regulatorio eficiente, sino también de fomentar un ambiente de cooperación que beneficie a los usuarios en ambos lados de la frontera.
La próxima subasta de frecuencias se presenta como una oportunidad crucial para potenciar los servicios 5G en México, pero el éxito dependerá en gran medida de la capacidad de los reguladores para coordinarse y establecer un marco que minimice las interferencias. A medida que avanza el panorama regulatorio, el diálogo entre la CRT y la FCC será fundamental para construir un futuro donde las telecomunicaciones, lejos de conocer límites, se expandan para el beneficio de la economía y la sociedad.
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