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Estados Unidos ha interceptado y confiscado un buque petrolero sancionado en aguas frente a las costas de Venezuela, según ha confirmado el propio presidente Donald Trump. El incidente se produce cuando la tensión en la zona se encuentra en máximos ante la incertidumbre de si, como amenaza, el presidente estadounidense, Donald Trump, acabará dando la orden para emprender una acción militar contra objetivos en territorio del país caribeño.
En comentarios en un acto en la Casa Blanca, Trump ha declarado: “Como probablemente saben, acabamos de confiscar un buque petrolero en las costas de Venezuela”. Se trata, ha asegurado, de un barco “muy grande, el mayor jamás incautado, en realidad”. “Están pasando otras cosas, que verán después, y hablaremos de eso más tarde con otra gente”, apostillaba, sin proporcionar más detalles por el momento.
El incidente se conoce en el mismo día en que ha tenido lugar la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz en Oslo a la líder de la oposición venezolana, María Corina Machado, que no ha estado presente.
Hasta el momento se desconoce la bandera del petrolero y dónde exactamente quedó interceptado.
A mediados de noviembre, un petrolero ruso en ruta a Venezuela dio la vuelta después de que un buque de guerra estadounidense se interpusiera en su rumbo cerca de la costa del país sudamericano, según publicó entonces la agencia de noticias Bloomberg. Aquella información suscitó conjeturas sobre la posibilidad de que Estados Unidos comenzara a bloquear la ayuda rusa al sector petrolero venezolano, tolerada hasta ahora pese a las crecientes tensiones.
El buque ruso, el Seahorse, se encontraba de camino a Venezuela para entregar un cargamento de combustible cuando el destructor estadounidense Stockdale se interpuso. El barco ruso cambió de rumbo entonces para dirigirse hacia Cuba.
Estados Unidos mantiene un amplio despliegue militar en aguas internacionales del Caribe desde agosto, en el que participan 15.000 soldados y cerca del 20% de la fuerza naval que Washington tiene movilizada en todo el mundo. El objetivo declarado es desarrollar la lucha contra el narcotráfico en la operación “Lanza del Sur”, en la que ha bombardeado al menos 22 supuestas narcolanchas y ha matado al menos a 87 personas.
Pero Caracas, y numerosos expertos y legisladores estadounidenses, consideran que la verdadera razón de esa campaña es tratar de forzar la marcha de Maduro y el fin del régimen chavista, y que las compañías estadounidenses se hagan con el control del sector petrolero de Venezuela, el principal motor económico del país.
En una entrevista grabada el lunes y publicada el martes en el digital Politico, Trump aseguraba que los días del líder venezolano en el poder “están contados” y no descartaba el envío de tropas estadounidenses a ese país. En un discurso en Pensilvania el martes, el presidente reiteraba sus amenazas de llevar la campaña a suelo venezolano. “Por tierra es más fácil… (y el tráfico de drogas) es aún más prevalente”, sostenía.
Venezuela exportó más de 900.000 barriles diarios de petróleo el mes pasado, el tercer mayor volumen medio mensual en lo que va de año, según los datos de la agencia Reuters, que precisa que la compañía estatal PDVSA importó más nafta para diluir su producción de crudo pesado. Su principal cliente es China, a la que vende a precios rebajados, dada la competencia que experimenta desde otros dos países productores también bajo fuertes sanciones: Rusia e Irán.
Pese a las amenazas de Trump, por el momento no está claro si el presidente ha tomado una decisión definitiva. Además de la dificultades en torno a un ataque y la situación posterior, el presidente se enfrenta a su propio electorado. La mayoría de los estadounidenses, según las encuestas, no apoya una intervención militar. Y su propio equipo de asesores parece dividido entre quienes prefieren una solución diplomática y los partidarios del músculo militar.
La incautación del petrolero se ha dado a conocer un día después de que dos aviones F-18 estadounidenses sobrevolaran el martes espacio aéreo venezolano sobre aguas del golfo de Venezuela durante unos 40 minutos, según ha mostrado la página de seguimiento de aviación Flightradar24.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación.


























