El hangar presidencial del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) será operado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), según informó el gobierno mexicano. Esta decisión se enmarca en el plan de austeridad y combate a la corrupción impulsado por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
El acuerdo para transferir la operación del hangar presidencial a la Sedena se produce luego de varios intentos fallidos de vender la aeronave presidencial, un Boeing 787 Dreamliner adquirido por el gobierno anterior a un costo de 218 millones de dólares.
La intención del gobierno es utilizar el hangar presidencial para mantener y resguardar aeronaves militares e, eventualmente, para la operación de vuelos comerciales. Esta medida busca optimizar el uso de las instalaciones aeroportuarias y reducir los costos de mantenimiento del complejo.
El cambio en la operación del hangar presidencial es parte de la estrategia de austeridad del gobierno mexicano, que buscará obtener ingresos adicionales mediante la prestación de servicios a terceros. De esta manera, el gobierno espera maximizar el uso de infraestructuras y recursos para contribuir al desarrollo del país.
La operación del hangar presidencial por parte de la Sedena representa un cambio significativo en la administración de los recursos aeroportuarios en México. Con esta medida, se busca impulsar la eficiencia y la rentabilidad de las instalaciones, al tiempo que se promueve el uso responsable de los recursos públicos.
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