Roberto Velasco ha marcado un nuevo capítulo en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México con su reciente nombramiento, dirigido a manejar asuntos cruciales en la relación bilateral con Estados Unidos. El pasado 9 de abril de 2026, Velasco realizó su primera llamada telefónica con Marco Rubio, el Secretario de Estado estadounidense, quien lo felicitó por su nuevo cargo y subrayó la necesidad de una colaboración estrecha entre ambos países.
A sus 38 años, Velasco, quien guarda una relación cercana con el anterior canciller Marcelo Ebrard, asume el cargo en un contexto delicado, tras la salida de Juan Ramón de la Fuente por razones de salud. La llamada, de acuerdo con un comunicado oficial, se centró en la seguridad y en los acuerdos bilaterales establecidos. Ambos funcionarios reconocieron los avances en dicha materia, planteando un diálogo abierto sobre los retos actuales en movilidad humana y la lucha contra la migración masiva ilegal.
Los esfuerzos para enfrentar la migración ilegal emergen como un tema recurrente en la agenda bilateral, donde ambos países buscan soluciones efectivas. En este contexto, el Departamento de Estado emitió una declaración indicando el interés de Rubio y Velasco en fortalecer su colaboración en áreas clave que impactan tanto a México como a Estados Unidos y la región en general.
Velasco inicia su gestión en un momento en que la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) se vislumbra como un reto significativo, especialmente con las tensiones generadas por el gobierno de Donald Trump. Además, la volatilidad del crimen organizado y el tráfico de drogas se suman a los desafíos que debe enfrentar la nueva administración.
Bajo la supervisión de la presidenta Claudia Sheinbaum, el canciller Velasco no solo deberá abordar las relaciones con Estados Unidos, sino también con otras naciones de la región, algunas de las cuales presentan relaciones tensas, como Perú y Ecuador. La diplomacia con España también caerá bajo su responsabilidad, lo que añade un nivel adicional de complejidad a su nuevo rol.
Con estas interacciones iniciales, Velasco tiene el potencial de redefinir la política exterior mexicana en un escenario internacional cambiante. La eficacia de su aproximación a estos temas será fundamental no solo para la administración que lidera, sino también para el bienestar de los pueblos a los que representan.
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