El Gobierno de Estados Unidos ha tomado una decisión significativa al considerar a la rama sudanesa de los Hermanos Musulmanes como una organización terrorista. Esta declaración, que se hizo pública el 9 de marzo de 2026, llega menos de dos meses después de que Washington adoptara una postura similar respecto a otras filiales del mismo grupo en Oriente Próximo.
En un comunicado emitido por el Departamento de Estado, se describió a los Hermanos Musulmanes en Sudán como un grupo que incluye al Movimiento Islámico Sudanés y su brazo armado, la Brigada Baraa bin Malik. Este último ha sido señalado por su uso desenfrenado de la violencia contra civiles, obstaculizando los esfuerzos por resolver el conflicto en Sudán y promoviendo una ideología islamista violenta. La declaración destaca que la organización ha contribuido con más de 20,000 combatientes al conflicto, muchos de los cuales han recibido entrenamiento y apoyo de la Guardia Revolucionaria de Irán. Se denuncian, además, atrocidades cometidas por estos milicianos, incluyendo ejecuciones masivas basadas en criterios de raza, etnia o supuesta afiliación con grupos opositores.
Marco Rubio, actual secretario de Estado, recordó que la Brigada Baraa bin Malik ya había sido designada como terrorista en septiembre de 2025. Esta reciente designación resultará en el bloqueo de todas las propiedades e intereses de la rama sudanesa de los Hermanos Musulmanes dentro del territorio estadounidense o bajo control de ciudadanos estadounidenses.
Rubio subrayó el papel de Irán como principal patrocinador del terrorismo a nivel mundial, acusando al régimen iraní de financiar y dirigir actividades malignas a través de su Guardia Revolucionaria. En este sentido, se reafirmó el compromiso de Estados Unidos de utilizar “todas las herramientas disponibles” para despojar tanto al régimen iraní como a las secciones de los Hermanos Musulmanes de los recursos necesarios para llevar a cabo sus actividades violentas.
Cabe mencionar que en enero de 2026, Estados Unidos también había designado como “grupos terroristas” a las ramas de la organización islamista en Egipto, Jordania y Líbano, en un contexto que Washington considera esencial para la protección de sus intereses y aliados en la región.
Esta reciente medida no solo refleja la creciente preocupación de Estados Unidos por la actividad violenta de los Hermanos Musulmanes y su conexión con Irán, sino que también subraya la complejidad del panorama de seguridad en Oriente Próximo, donde los conflictos y el extremismo continúan planteando desafíos significativos. A medida que la situación evoluciona, resulta crucial observar las repercusiones de estas acciones en el equilibrio de poder en la región y la seguridad de los ciudadanos.
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