El presidente estadounidense, Donald Trump, ha enfatizado su postura firme sobre el conflicto con Irán, descartando rotundamente cualquier posibilidad de un alto al fuego. En declaraciones realizadas el pasado viernes, Trump argumentó que los Estados Unidos se encuentran en una posición ventajosa en esta guerra, que ya ha transcurrido durante tres semanas. “No quiero un alto al fuego. No acordarás un alto el fuego cuando estás literalmente aniquilando al contrincante”, afirmó a los periodistas en la Casa Blanca.
El mandatario subrayó que el objetivo tanto de Estados Unidos como de Israel es conseguir una victoria definitiva. “Los estamos golpeando terriblemente fuerte. No creo que sea posible recibir golpes más fuertes”, añadió. En un tono beligerante, Trump también criticó a sus aliados de la OTAN, a quienes calificó de “cobardes” por su falta de disposición a colaborar en el esfuerzo por abrir el estrecho de Ormuz, una vía marítima vital para el transporte de petróleo.
El presidente no dudó en aseverar: “Sin Estados Unidos, la OTAN es un tigre de papel”. Según él, países aliados se quejan de los altos precios del petróleo sin mostrar interés en contribuir al esfuerzo militar, lo que, a su juicio, refleja una falta de compromiso. “¡Cobardes, lo recordaremos!”, exclamó en su plataforma social.
Además, Trump reafirmó la superioridad militar estadounidense, insistiendo en que “ninguna fuerza en la tierra puede derrotar a los marinos estadounidenses ni al ejército estadounidense”. Sin embargo, sus declaraciones también han revelado una complejidad en su enfoque, alternando entre promesas de una salida rápida del conflicto y afirmaciones de que no hay prisa para concluirlo.
El despliegue de tropas adicionales en Oriente Medio se ha contemplado, incluyendo un contingente del cuerpo de Marines, lo que podría sugerir la posibilidad de una operación terrestre inminente. Según informes, la administración Trump está considerando tomar control de la isla de Jark, que representa aproximadamente el 90% de las exportaciones de crudo de Irán. Esta medida se evaluaría con el fin de forzar a Teherán a reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.
Adicionalmente, se ha manifestado la intención del Pentágono de solicitar al Congreso más de 200,000 millones de dólares para financiar la guerra en Irán, reflejando un compromiso significativo por parte de la administración estadounidense en este enfrentamiento. La situación continúa evolucionando, y las últimas señales no apuntan a una conclusión rápida.
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