En un día lluvioso en el jardín del consulado belga en Shanghái, los ecos melódicos de “Such Great Heights” de The Postal Service ofrecían una atmósfera nostálgica a los asistentes, quienes se resguardaban bajo paraguas. En contraste, un grupo selecto, que incluía al Cónsul General Pascal Buffin, disfrutaba de la comodidad de refugios en forma de biodomo construidos especialmente alrededor de una pasarela temporal.
La diseñadora Shuting Qiu, inspirada en esta ambientación, presentó una colección que evocaba la idea de “una burbuja”, un contenedor de recuerdos que fusionaba el pasado con el presente. Utilizando sedas de su hogar en Hangzhou, Qiu también incorporó telas procedentes de diversas partes del mundo, como Italia, India y África, creando un crisol de influencias en su obra.
Las siluetas, aunque clásicas en su forma, se distorsionaban mediante sorprendentes detalles y contrastes. Trajes ajustados se transformaban con cuellos ampliados, dobladillos en panel y botones con formas innovadoras. Un abrigo oscuro, que evocaba un aire de oficialidad, lucía un borde de flecos oscuros salpicado de hilos de color vibrante. Los vestidos de organza, bordados o aplicados con formas florales metalizadas y pinceladas botánicas, flotaban etéreos alrededor del cuerpo, algunos cayendo en espirales caóticas.
La colección también contó con piezas de bouclé oscuro texturizado, cuya complejidad revelaba patrones sutiles al ser observados de cerca. Los brillos de los lentejuelas parecían dispersarse al azar en un vestido con forma de caleidoscopio, mientras que otro vestido más largo, espectacularmente graduado, contrastaba con una chaqueta de cuero marrón y cuello de piel sintética. Las botas sorprendían con puntas de encaje y algunas cabezas se adornaban con inusuales cascos de metal retorcido, aportando un aire surrealista y caprichoso al evento.
El desfile culminó de manera memorable: una máquina en el centro de la pasarela liberaba una corriente de burbujas que, en un acto casi poético, se deslizaban hacia el césped, solo para reventar bajo la suave presión de la lluvia que caía.
Este evento, llevado a cabo el 2 de abril de 2026, representa no solo una intersección de moda y arte, sino también un viaje por una narrativa visual que transita entre lo clásico y lo contemporáneo.
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