La postura de México frente al reciente ataque de Donald Trump a Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro se mantiene firme y clara. En una conferencia ofrecida desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum recordó que “la historia de América Latina es contundente: la intervención nunca ha traído democracia”. Este mensaje subraya la oposición de México a la incursion militar estadounidense en Caracas, un evento que dejó un saldo devastador y que concluyó con la extradición de Maduro a un tribunal en Nueva York.
Sheinbaum enfatizó que “América no pertenece a una doctrina ni a una potencia”, sino que es un continente que pertenece a los pueblos que lo habitan. Este enfoque refleja una crítica al uso de la fuerza por parte de Estados Unidos y una defensa de la soberanía de las naciones latinoamericanas.
El ataque ha suscitado un rechazo generalizado en la región. Países como Chile, Brasil y Colombia, junto con México, emitieron una declaración conjunta junto a Uruguay y España, condenando las “acciones militares ejecutadas unilateralmente” que establecen un “precedente sumamente peligroso”. Sheinbaum reiteró en su conferencia que solo los pueblos tienen el derecho de definir su futuro y que cualquier invasión o intervención es incompatible con un desarrollo pacífico en el siglo XXI.
La presidenta citó a figuras históricas como George Washington y Abraham Lincoln, así como a la Constitución mexicana y a la Carta de Naciones Unidas. Su conclusión fue clara: “La acción unilateral y la invasión no pueden ser la base de las relaciones internacionales”. Abogó por una nueva visión que promueva la cooperación en lugar de la intervención, propuesta que busca enfrentar los desafíos actuales en América Latina, como la competencia económica global, propiciando el desarrollo a través de la inversión, educación y bienestar social.
En un novedoso planteamiento, Sheinbaum presentó cinco propuestas clave: el respeto a la soberanía de cada nación, la inversión orientada al desarrollo, una integración económica regional basada en el comercio justo, el bienestar social como eje central, y el fomento del diálogo permanente entre naciones. Estos principios contrastan fuertemente con la retórica de Trump, que ha amenazado con intervenciones militares en varios países de la región bajo el pretexto de combatir el narcotráfico.
La líder mexicana ha mantenido un enfoque diplomático hacia Trump, repitiendo que “cooperación sí, subordinación no”. A pesar de las tensiones y comentarios despectivos del mandatario estadounidense hacia ella y otros líderes de la región, Sheinbaum continúa defendiendo la soberanía de México y sus relaciones diplomáticas de manera firme, estableciendo un claro lineamiento hacia un futuro basado en la cooperación regional.
Este mensaje es particularmente relevante en la actualidad, cuando el mundo observa con atención cómo se desarrolla la geopolítica en América Latina. Las dinámicas entre Estados Unidos y sus vecinos del sur marcan un capítulo crucial en la historia contemporánea de la región, donde las decisiones de los líderes no solo impactan a sus países, sino que también resuenan en el contexto global.
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