El Servicio Universal de Salud, propuesta emblemática del Gobierno de Claudia Sheinbaum, avanza hacia su concreción con un decreto que busca unificar la atención médica estatal bajo un solo sistema. Durante una reciente conferencia matutina, la presidenta delineó los pasos para formalizar esta ambiciosa iniciativa que combinará los servicios del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y el sistema IMSS Bienestar. Estas tres instituciones constituyen la columna vertebral del servicio de salud pública en informacion.center.
Según el cronograma presentado por la Secretaría de Salud, se prevé que el sistema universal inicie operaciones en enero de 2027, comenzando con una fase de integración que abordará ocho áreas clave. Estas incluyen atención universal a emergencias, cuidado de embarazos de alto riesgo, diagnóstico de infartos, problemas cerebrovasculares y cáncer de mama. También se contempla la continuidad en tratamientos para enfermedades graves como el cáncer y la insuficiencia renal, además de la universalización de las vacunas en todos los hospitales públicos. Claudia Sheinbaum aclaró que el objetivo principal es garantizar que todos los mexicanos puedan acceder a atención médica sin importar la institución a la que se dirijan.
La segunda fase del proyecto, que se espera comience en el segundo semestre de 2027, introducirá un mecanismo de intercambio de servicios especializados entre las instituciones, como laboratorios y radiología. Esta estrategia pretende optimizar el uso de recursos y mejorar la eficiencia en los resultados de diagnósticos. Según Eduardo Clark, subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, el plan está diseñado para asegurar que, si un paciente empieza su tratamiento en una institución, pueda continuar recibiéndolo en el mismo lugar.
Para 2028, se planea expandir aún más la cobertura del sistema con la introducción de recetas médicas universales y la homogeneización en el primer nivel de atención, especialmente para el tratamiento de enfermedades crónicas como la diabetes. Este esfuerzo de creación de un sistema de salud de cobertura universal ha sido un objetivo constante desde la administración de Andrés Manuel López Obrador. Tras la eliminación del Seguro Popular, el gobierno lanzó el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) en 2019, un proyecto que se estancó debido a problemas de planificación y financiamiento, lo que finalmente resultó en la creación del IMSS-Bienestar.
Otro aspecto crucial de este proyecto es el empadronamiento de más de 132 millones de mexicanos, sin distinción de afiliación institucional. Este proceso incluye la digitalización y el intercambio de información relativa a expedientes clínicos entre IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar. La credencialización, que comenzó en marzo de 2026, se extenderá durante el año y permitirá a los usuarios acceder a una app donde podrán visualizar su afiliación, las unidades de salud disponibles y gestionar citas, además de contar con un expediente digital y opciones de teleconsultas a partir de 2027.
Esta revolución en el sistema de salud del país busca no solo mejorar la atención sino transformar la forma en que los mexicanos interactúan con el servicio sanitario, marcando un hito en la búsqueda de una atención médica más cohesiva y accesible para todos. Con la mirada en el futuro, el Servicio Universal de Salud promete ser un paso significativo hacia la equidad en el acceso a servicios médicos en México.
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