A casi dos semanas de que se produjo un alarmante derrame de petróleo en las costas del Golfo de México, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, ha acusado a un buque privado de ser responsable del siniestro. Durante una rueda de prensa, Nahle afirmó que el incidente se debió a un barco de una petrolera privada que no trabaja para Petróleos Mexicanos (Pemex). Aunque no se ha determinado el origen exacto del derrame, la gobernadora aseguró que Pemex no estaba vinculado al evento.
Las consecuencias del derrame han sido devastadoras, afectando a 39 localidades en Veracruz y Tabasco. La Red Corredor Arrecifal, un grupo que agrupa a diversas comunidades y colectivos, ha señalado la falta de acción por parte de las autoridades en la atención del siniestro. Reportes indican que los pobladores de algunas comunidades han comenzado a retirar el chapopote de la laguna del Ostión sin el equipo ni la capacitación adecuada. Para agravar la situación, Pemex había prometido llevar a cabo la limpieza el viernes anterior, pero no cumplió con el acuerdo, lo que ha motivado la indignación de los habitantes locales.
La Red ha exigido al Gobierno una investigación exhaustiva que permita esclarecer las causas y el origen del derrame y, además, la sanción de los responsables. La mancha de petróleo se ha extendido a lo largo de 230 kilómetros de costa, impactando severamente las economías locales que dependen de la pesca y el turismo. De las 39 comunidades afectadas, 30 se localizan en Veracruz y 9 en Tabasco, lo que ha puesto en riesgo la subsistencia de miles de familias.
Ramón García, de la asociación civil Centro de Derechos Humanos de los Pueblos del Sur de Veracruz Bety Cariño, enfatizó que el momento es crítico para los comerciantes de la región, quienes dependen de esta temporada para generar recursos que les permitan sostenerse el resto del año. Los daños al ecosistema, especialmente al manglar de la laguna del Ostión, son alarmantes. Esta área, restaurada por comunidades indígenas, se encuentra en grave peligro debido a la contaminación, lo que representa un retroceso significativo en los esfuerzos de conservación.
Las autoridades están bajo presión para actuar rápidamente y abordar esta crisis ecológica que ha golpeado de manera contundente al sureste de México. La situación requiere atención inmediata, tanto para mitigar los daños ocasionados como para prevenir futuros incidentes que amenacen la seguridad y la economía de las comunidades afectadas.
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