En la Delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, la rehabilitación de banquetas ha generado un debate sobre la eficiencia de los trabajos realizados y el cumplimiento de las normas urbanísticas. Aunque estas acciones están destinadas a mejorar la movilidad y la infraestructura peatonal de la zona, se han señalado múltiples irregularidades en la ejecución de las obras.
En diversas calles de la demarcación, se han observado banquetas que no cumplen con los estándares establecidos, lo que afecta directamente a los transeúntes y a la accesibilidad de la zona. Los trabajos parecen ser apresurados y en algunos casos, realizados con materiales de calidad cuestionable. Esto ha suscitado preocupaciones entre los residentes y comerciantes locales, quienes argumentan que la falta de atención a los protocolos adecuados no solo compromete la durabilidad de las obras, sino que también aumenta el riesgo de accidentes y molestias para los peatones.
La agenda de reurbanización en Cuauhtémoc no es solo una cuestión estética, sino que responde a una necesidad clave de garantizar espacios públicos seguros y accesibles para todos. La accesibilidad es fundamental, especialmente para personas con discapacidad, madres con carritos de bebé y ciudadanos mayores. Sin embargo, la falta de rampas y el elevado nivel de los bordillos son aspectos que contradicen los objetivos de mejorar la infraestructura.
Adicionalmente, la situación no solo se limita a la colocación de losetas y la nivelación de banquetas, sino que también incluye el diseño y la planificación urbana. Expertos en urbanismo han enfatizado la importancia de llevar a cabo un enfoque más integral que contemple no solo la apariencia de las banquetas, sino su funcionalidad y su integración con el resto de la infraestructura urbana, incluyendo el drenaje y la iluminación.
La comunidad ha empezado a organizarse para exigir mayor transparencia en la gestión de obras públicas. A través de redes sociales y reuniones vecinales, se hacen eco de la necesidad de que las autoridades locales garanticen que las obras no se realicen de manera improvisada y den cumplimiento a las normativas pertinentes. La presión ciudadana es un componente esencial que podría incidir en la toma de decisiones de las autoridades, impulsando un cambio que favorezca el bienestar colectivo.
Conforme avanzan las obras en la Cuauhtémoc, la expectativa de los ciudadanos será no solo que se completen con éxito, sino que se realicen de manera responsable, cumpliendo con los lineamientos que aseguren un entorno urbano seguro y accesible. El compromiso con la mejora de la calidad de vida en esta vital zona de la ciudad dependerá de la capacidad de todos los actores involucrados para trabajar de manera coordinada y respetuosa con las necesidades de la comunidad. La transformación de las banquetas puede ser, al final, un símbolo del esfuerzo por lograr una ciudad más inclusiva y bien planificada.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación



















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