El gobierno del expresidente Donald Trump está dando un paso importante al ampliar la conocida Política de la Ciudad de México, una medida que ha sido objeto de controversia desde su creación en 1984. Esta política, que actualmente bloquea la asistencia estadounidense a organizaciones que proporcionan o promueven abortos, se extenderá para incluir grupos que la administración define bajo el término de “ideología de género”, así como iniciativas de diversidad, equidad e inclusión.
Un alto funcionario del gobierno confirmó que este cambio, que afectará a aproximadamente 30,000 millones de dólares en ayuda exterior estadounidense, se implementará en los próximos días. Esta ampliación surge en un contexto donde la política original ha sido rescatada por cada presidente republicano desde Ronald Reagan, mientras que los presidentes demócratas la han revocado.
La política ha recibido críticas considerables, con opositores refiriéndose a ella como la “ley mordaza global”. Afirman que silencia las voces de quienes defienden los derechos reproductivos y del aborto. La medida fue restablecida por Trump a principios de 2025, también en un esfuerzo por suprimir lo que considera prácticas discriminatorias en políticas de diversidad.
El Departamento de Estado tiene planeado publicar tres reglas en breve, que no solo ampliarán la prohibición de asistencia relacionada con el aborto, sino que también buscarán restringir el apoyo que pueda alinearse con la ideología de género y otras políticas discriminalizadoras. Esta evolución se traduce en un enfoque agresivo por parte de la administración hacia los programas relacionados con la aceptación de personas transgénero y en la atención afirmativa de género.
El impacto de esta ampliación aún está por determinarse, dado que el gobierno de Trump ya ha realizado recortes significativos en la asistencia exterior. Desde su reelección a la Casa Blanca, Trump ha dirigido su atención a las políticas relacionadas con los derechos de las personas transgénero y ha buscado revertir decisiones de su predecesor, Joe Biden, como la inclusión de un marcador “X” en los pasaportes para indicar el género.
En su discurso político, Trump ha argumentado que las iniciativas para abordar el racismo histórico en educación y empleo son, en realidad, formas de discriminación contra la población blanca, que sigue siendo mayoritaria en Estados Unidos. A medida que estas políticas se implementan, el debate sobre los derechos humanos, la equidad y la inclusión se intensifica, poniendo en el centro de la conversación el tipo de sociedad que Estados Unidos aspira a construir en el futuro.
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