El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comenzado a dar forma a su ambicioso Consejo de Paz para Gaza, postergando las dinámicas tradicionales de mediación y poniendo en marcha un enfoque unconventional en la búsqueda de estabilidad en la región. Las invitaciones para unirse a este consejo han sido extendidas a varios líderes internacionales, creando una expectativa significativa sobre sus posibles implicaciones.
El plan de Trump contempla la creación de un Consejo de Paz, el cual será presidido por él mismo, acompañado por un comité de tecnócratas palestinos que se encargarán de administrar provisionalmente el territorio palestino. Este enfoque integrador también incluye un “consejo ejecutivo” destinado a ofrecer asesoramiento estratégico.
Entre los miembros confirmados del Consejo de Paz, figuran figuras prominentes como Marco Rubio, actual secretario de Estado, y Jared Kushner, yerno de Trump. Además, destacan el ex primer ministro británico Tony Blair, el magnate financiero Marc Rowan y Ajay Banga, presidente del Banco Mundial. Estas designaciones subrayan la intención de la Casa Blanca de abordar cuestiones claves como el fortalecimiento de capacidades de gobernanza, las relaciones regionales, y la reconstrucción de la infraestructura, así como la atracción de inversiones a gran escala.
El Comité Nacional para la Administración de Gaza, liderado por Ali Shaath, ex viceministro de la Autoridad Palestina, se encargará de la restauración de los servicios públicos esenciales y la estabilización de la vida cotidiana en Gaza. Esta labor resulta crucial en un contexto donde la reconstrucción y la estabilización son imperativas.
Paralelamente, el Consejo Ejecutivo de Gaza, que incluye a miembros como Nickolay Mladenov, diplomático búlgaro, y Sigrid Kaag, coordinadora humanitaria de la ONU para Gaza, se dedicará a respaldar una gobernanza efectiva y la prestación de servicios que promuevan la paz y la prosperidad en la región.
A la lista se suman líderes internacionales que han sido invitados a participar en este esfuerzo, incluyendo a Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía; Javier Milei, presidente de Argentina; y Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, entre otros. Esta diversidad de voces refleja la complejidad del entorno geopolítico actual, donde la cooperación internacional es fundamental para el éxito de cualquier iniciativa en Gaza.
A medida que avanza el tiempo, el impacto de estas decisiones y la efectividad del Consejo de Paz permanecerán bajo el escrutinio del mundo. Las tensiones en la región no son nuevas, y la capacidad deTrump y su equipo para convertir este consejo en un verdadero motor de cambio dependerá de su enfoque y receptividad hacia las realidades locales.
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