El panorama político en Ecuador se encuentra en un momento de efervescencia. Leonidas Iza, líder indígena y presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), ha dado un paso audaz al anunciar un proceso para revocar el mandato del actual presidente, Daniel Noboa. Esta decisión se alinea con una serie de movimientos similares de organizaciones indígenas que buscan alzar su voz contra el Gobierno Nacional.
Iza ha indicado que, a pesar de la confianza que los ecuatorianos depositaron en Noboa al inicio de su gestión, la situación actual ha suscitado un descontento creciente. En una reciente entrevista, afirmó que existe una “reacción negativa” hacia las acciones del gobierno, lo que ha motivado a los sectores indígenas a considerar esta drástica medida.
En un contexto más amplio, vale la pena resaltar la iniciativa de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador (Ecuarunari), que está preparando su propio proceso revocatorio. Iza ha instado a otros grupos a unirse y coordinar esfuerzos, destacando la importancia de evitar acciones aisladas que puedan restar fuerza a sus demandas.
Este llamado sigue de cerca el anuncio de Guido Perugachi, el nuevo presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Campesinas, Indígenas, Negras y Montubias (Fenocin), quien también ha expresado su intención de trabajar en una revocatoria del presidente Noboa. Perugachi expone que existen “varios motivos para la revocatoria”, citando promesas incumplidas y la falta de atención a áreas críticas como salud, educación y seguridad.
La revocatoria de mandato es un derecho establecido en la Constitución ecuatoriana de 2008, que permite a los ciudadanos destituir a funcionarios electos antes del final de su mandato. Este mecanismo contrasta con la estabilidad que muchos esperan de un gobierno, y supone un desafío tanto para los gobernantes como para los ciudadanos que demandan cambios.
La legislación vigente establece que cualquier intento de revocatoria debe ser presentado ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) transcurrido el primer año de gobierno y antes del último. Esto implica que, aunque la presión sobre Noboa ya está en marcha, el proceso oficial tomará su tiempo y deberá contemplar diferentes etapas.
Mientras la situación evoluciona, se espera que continúen surgiendo movilizaciones y pronunciamientos desde varios sectores de la sociedad ecuatoriana. Con elecciones tan cercanas, la respuesta del gobierno ante estas iniciativas podría marcar un antes y un después en el rumbo político del país. La reacción de los ciudadanos y la efectividad de estos movimientos serán, sin duda, un tema a seguir de cerca en los próximos meses.
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