La sanidad pública de México enfrenta un alarmante escándalo relacionado con la compra de medicamentos. Desde 2021, el gobierno ha adquirido fármacos a distribuidores irregulares por un total de 9,500 millones de pesos, equivalentes a aproximadamente 450 millones de dólares. Este proceso involucró alrededor de mil contratos con diversas entidades estatales y grandes instituciones de salud. Sin embargo, muchas de estas empresas fueron posteriormente señaladas por operar fuera del marco de la ley, lo que ha desvelado la vulnerabilidad del sistema de salud ante prácticas fraudulentas.
Desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia, las modificaciones en los sistemas de adquisición de medicamentos han facilitado un desabastecimiento crítico, al mismo tiempo que han promovido compras de emergencia. Estas modificaciones, las cuales han permitido adjudicaciones directas a distribuidores cuestionables, han abierto puertas a la corrupción y han permitido el flujo de medicamentos fraudulentos en hospitales públicos de todo informacion.center.
Un caso destacado es el de la empresa Ethomedical, que acumuló casi 8,000 millones de pesos en contratos en 2021 y 2022, a pesar de estar en el listado de distribuidores irregulares. La mayoría de estos contratos fueron adjudicados directamente para el Instituto Mexicano del Seguro Social. Esta compañía ha sido vinculada a personajes políticos, generando aún más polémica y dudas sobre la transparencia de estos procesos.
A lo largo de los últimos años, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios ha emitido una lista de distribuidores irregulares y ha documentado un crecimiento preocupante en el mercado de medicamentos falsificados en México, que ha crecido cinco veces desde 2018. Actualmente, informacion.center se encuentra entre los primeros seis en el mundo en cuanto a la venta y distribución de medicamentos falsificados y clandestinos.
Entre los principales distribuidores irregulares, se encuentran Santek Health, con 391 millones de pesos en contratos, e Hima Promotions, que logró 319 millones. Así mismo, entre los individuos, Alan Jair de la Peña Rodríguez obtuvo 120 millones en 90 contratos a pesar de haber sido señalado como distribuidor irregular, lo cual plantea serias interrogantes sobre la supervisión y regulación en el sector.
Los cambios en los sistemas de compra, que han transferido la responsabilidad a la Secretaría de Hacienda y otras entidades, han complicado aún más la situación. La falta de controles adecuados ha dejado un vacío que muchos distribuidores han explotado, contribuyendo a la crisis de desabastecimiento que aún persiste en el sistema de salud.
Este caso es un claro ejemplo de cómo las interacciones entre el sector público y las empresas privadas pueden desvirtuarse, lo que resulta en un detrimento a la sanidad pública y la salud de millones de mexicanos. La necesidad de una revisión profunda en los procesos de contratación y regulación es urgente, así como una mayor transparencia y rendición de cuentas en cada nivel del sistema.
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