El 25 de septiembre de 2025, se llevó a cabo una comparecencia significativa en la Comisión de Peticiones de la Unión Europea, protagonizada por Muñoz Secilla, presidente de la organización Verdemar. En esta sesión, se denunciaron prácticas nocivas llevadas a cabo por Gibraltar, que están teniendo un impacto negativo en el medio ambiente del Estrecho de Gibraltar, una zona crucial para la biodiversidad europea.
Entre las irregularidades expuestas se encuentran la construcción de rellenos que han aumentado más de 300,000 metros cuadrados de terreno al mar, en clara contravención del compromiso que asumió el Reino Unido respecto a Gibraltar durante el proceso del Brexit. Además, se señalaron vertidos de aguas residuales sin tratar, la pesca ilegal del atún rojo y las operaciones de bunkering en fondeaderos ilegales, prácticas que amenazan la riqueza marina de esta región.
Muñoz Secilla subrayó que, para Verdemar, es vital que el futuro Tratado entre el Reino Unido y la Unión Europea sobre Gibraltar contenga mecanismos legales que aseguren la protección de la Red Natura 2000. Según él, es fundamental que los ciudadanos afectados puedan acceder a las garantías medioambientales que han sido solicitadas durante tanto tiempo.
Durante su exposición, el presidente de Verdemar recordó que su organización ha estado denunciando este tipo de situaciones ante la Comisión Europea desde los años noventa, lo que subraya la persistencia del problema. “Se ha generado un vacío legal que se está utilizando como herramienta para perpetuar prácticas inadecuadas en Gibraltar, afectando gravemente el entorno marino desde la Bahía de Algeciras hasta el Mar de Alborán, a lo largo de más de 7,4 millas náuticas dentro del ámbito de la Zona de Especial Conservación (ZEC) del Estrecho Oriental”, afirmó.
El Estrecho de Gibraltar es un área de gran complejidad oceanográfica y geomorfológica. A pesar de contar con diversas normativas internacionales, como la Directiva Hábitats (92/43/CEE) y el Convenio de Barcelona, se ha evidenciado que Gibraltar vierte más de un millón de metros cúbicos de aguas residuales en esta zona protegida, incumpliendo las normas del Plan de Usos y Actividades de la ZEC.
Es importante señalar que estas acciones son contrarias al espíritu del Acuerdo de Retirada del Reino Unido de la Unión Europea. El Protocolo sobre Gibraltar reafirma el compromiso de ambos, UE y Reino Unido, de garantizar altos estándares de protección medioambiental. Este compromiso debe trasladarse a acciones concretas, según demanda Muñoz Secilla, quien exigió que se tomen medidas efectivas para cumplir con los acuerdos establecidos.
La situación en el Estrecho de Gibraltar requiere atención urgente. La protección del medio ambiente marino no solo es un asunto local, sino que también tiene implicaciones para la salud ecológica de un área que conecta dos continentes y múltiples ecosistemas. La comunidad europea tiene ahora la oportunidad de actuar decisivamente mediante la revisión del tratado, asegurando así un futuro más sostenible para todos.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























