La movilidad social y la consolidación de la clase media son temas cada vez más relevantes en las discusiones económicas globales. Recientemente, expertos se reunieron en el Foro de Davos para abordar estos cuestiones cruciales y señalaron dos factores determinantes: la estabilidad de los precios y la generación de empleo en sectores de alta tecnología.
Andy Beshear, gobernador de Kentucky, Estados Unidos, destacó que la definición de clase media se centra en la capacidad de un trabajador para cubrir sus gastos mensuales y destinar parte de sus ingresos a actividades recreativas, como unas vacaciones familiares. Sin embargo, también subrayó que, en el contexto post-pandemia, no es suficiente contar con ingresos; es vital que estos ingresos tengan un verdadero poder adquisitivo.
Durante la misma sesión titulada “¿Podemos salvar a la clase media?”, Salil S. Parekh, CEO de Infosys Limited, compartió sus observaciones sobre el éxito de India en este aspecto. El gobierno indio ha priorizado la educación y el entrenamiento tecnológico, lo que ha convertido al sector tecnológico en un motor de crecimiento económico. Este enfoque ha permitido mejorar la movilidad de las familias, expandir el número de personas en la clase media y generar un aumento en el consumo, lo cual es esencial para el bienestar social.
No obstante, el reto es aún mayor a nivel global. Christy Hoffman, Secretaria General del sindicato UNI Global Union, advirtió que el concepto de clase media no es universal. En economías avanzadas, este grupo se identifica por su acceso a un sistema de salud y a beneficios de seguridad social, ofreciendo así una estabilidad que muchas personas en países en desarrollo no tienen.
La formalidad laboral es un gran desafío en estas naciones, donde se estima que el 80% de la población trabaja en la informalidad, lo que les priva de garantías de un empleo seguro y de protección social a largo plazo. La pandemia, junto con la inflación, ha exacerbado esta problemática, dejando a muchos en una situación de vulnerabilidad.
A medida que estas discusiones avanzan, el papel de la tecnología y la educación se vuelve aún más crucial. Un enfoque estratégico en estos sectores no solo podría mejorar la calidad de vida de millones, sino también fortalecer la economía global en su conjunto. La comunidad internacional enfrenta la tarea urgente de crear condiciones que permitan la inclusión de todos en el crecimiento, asegurando que la clase media no solo sobreviva, sino que florezca.
Transformar estas visiones en realidades tangibles será un desafío, pero esencial para el futuro de la movilidad social y el bienestar global.
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