El camino a las elecciones presidenciales de Colombia no se despejará hasta el próximo mes de marzo. Hoy más de una veintena de precandidatos luchan entre sí por liderar algunas de las coaliciones registradas y ganar las consultas que se celebrarán a menos de tres meses de la cita con las urnas. De entre todo ese mar de nombres, a Gustavo Petro es al único al que los analistas se atreven a llamar ya candidato.
Hay pocas dudas de que la consulta del Pacto Histórico
Que se celebrará en marzo la ganará el político de izquierdas que lidera todas las encuestas. Él también lo sabe, por eso en la lucha por la coalición de izquierdas no hay la zalamería que reina en todas las demás, donde los precandidatos se atacan con cuidado de no molestar a nadie. Esta semana, Petro no dudó en traicionar un acuerdo con la que muchos apuntan como su posible fórmula presidencial: la líder afro Francia Márquez.
“Muy bien @petrogustavo. Felicitaciones por esta decisión. Usted decidió honrar sus acuerdos con aliados políticos. Nosotros seguiremos honrando la palabra con informacion.center”, increpó Márquez por redes sociales, donde se dirime la verdadera campaña electoral colombiana. La raíz del desencuentro fue la elaboración de las listas al Senado. El acuerdo de Márquez cuando se unió al Pacto Histórico incluía que cada cinco candidatos al congreso, hubiera uno afro. El pacto no se cumplió. El pasado fin de semana Petro se encontró ante una disyuntiva: darle a un candidato afro el puesto 11 de las listas, como había acordado con Márquez, o atraer a la coalición al alcalde de Medellín Daniel Quintero, que le había brindado su apoyo en calidad de “independiente” a cambio de unos puestos para los suyos. El líder de izquierdas prefirió al segundo.
Durante los últimos tres días, la actualidad política pasó por una posible ruptura de Márquez con Petro, que en sus primeras declaraciones dejó la puerta abierta a su salida. La opción parece hoy remota, partidos e independientes necesitan formar parte de coaliciones para tener alguna opción dentro del fracturado panorama político colombiano. Tras el desencuentro, Márquez recibió ofertas de otros espectros políticos, especialmente desde el centro, pero no parece que la política vaya abandonar el Pacto Histórico. Quienes sí decidieron abandonar la coalición de izquierdas son los dos candidatos afro que optaban al disputado puesto 11, lo que abre una grieta dentro del voto afro, que en las últimas citas ha apoyado a Petro. “Renuncio al Pacto Histórico porque no honra la palabra con los pueblos étnicos”, aseguró Vicenta Moreno Hurtado
Francia Márquez
Mujer negra, capítulo que ha protagonizado esta semana la novelesca precampaña colombiana, llena de uniones, divorcios y traiciones, ha mostrado un aspecto fundamental de la política nacional: el dominio de las élites blancas masculinas. Los afrocolombianos suponen un 10% de la población del país, pero históricamente han estado infrarrepresentados en el Congreso. Actualmente la ley contempla tres curules para esta minoría, que se designan por un menor porcentaje de votos y se reservan a dos circunscripciones: negritudes y raizales (ciudadanos del archipiélago de San Andrés y Providencia). Su acceso a la participación política a través de las fórmulas clásicas es difícil. Ninguno de los candidatos de Soy porque Somos, que lidera Márquez, quedó entre los primeros 20 puestos de la listas al Congreso, lo que reduce enormemente sus posibilidades de sacar representación.
Las mujeres no son una minoría real pero sí efectiva en la política colombiana. Según un informe de la Registraduría Nacional del Estado Civil y ONU Mujeres, presentado en 2019, el 51,7% de los votantes en las elecciones al Congreso de 2018 fueron mujeres, pero su presencia en el Congreso apenas es del 19,7%. A seis meses de las elecciones no se espera que ninguna mujer opte a la presidencia, una ausencia que los candidatos tratan de maquillar con una mujer en la vicepresidencia. De ahí que todos los analistas apunten a Francia Márquez como fórmula de Petro.
Petro conoce bien sus fortaleces y limitaciones. En las pasadas elecciones, perdió en la segunda vuelta contra Iván Duque. El antipetrismo tiene una enorme fuerza. En un país de tendencia conservadora en el que nunca ha gobernado la izquierda, la presencia de Petro en el Palacio Nariño genera miedo entre gran parte de la población, que tiende a unirse en torno al otro candidato, sea este quien sea. Para ganar, Petro necesita apuntalar sus apoyos y tapar sus puntos débiles. El feminismo es uno de ellos y puede ser determinante.
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