Trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) han cerrado de manera total la Planta de Almacenamiento y Despacho (TAD) en Puerto Chiapas a partir de este lunes a las 7:00 hora local. Esta drástica medida es una respuesta a la suspensión de servicios médicos y la falta de medicamentos, lo que amenaza con dejar sin combustible a la franja fronteriza de México con Guatemala en las próximas horas.
La protesta pacífica, iniciada la semana pasada, no ha obtenido respuesta de las autoridades, lo que llevó a los trabajadores a tomar esta acción como último recurso. Jorge Ruvalcava, uno de los empleados que participó en el cierre, hizo hincapié en la gravedad de la situación, afirmando que desde hace más de un año no tienen acceso a atención médica. Además, advirtió que el impacto sobre la región podría ser inmediato, afectando directamente el suministro de gasolina.
Con el bloqueo de ambas entradas de la TAD, las pipas encargadas de abastecer a las estaciones de servicio en los municipios fronterizos están varadas, lo que podría comenzar a generar desabasto a partir de este martes. Los trabajadores advierten que las gasolineras locales no cuentan con suficiente inventario para más de dos o tres días, lo que añade una crisis inmediata a una situación ya crítica.
Esta inconformidad se ha intensificado especialmente desde la muerte de un empleado en febrero, a la que los manifestantes atribuyen la falta de atención médica oportuna. Guadalupe Bernabé Martínez, madre del trabajador fallecido, exigió justicia, señalando que la negligencia médica no debe quedar impune. También hizo un llamado a las autoridades para que se restituya el servicio médico a todos los empleados de Pemex, subrayando el riesgo de que otros trabajadores enfrenten la misma suerte.
Empleados como Benjamin Vázquez confirmaron que hasta el momento no ha habido acercamientos formales por parte de la empresa para resolver estas demandas, a pesar de que muchos comparten la preocupación por su salud y la de sus familias. Entre los afectados, hay quienes padecen enfermedades graves como cáncer y requieren tratamientos como diálisis, que han tenido que financiar de su propio bolsillo por la falta de asistencia médica.
El cierre de la terminal en Puerto Chiapas no solo representa un obstáculo para los trabajadores, sino que también coloca a la región fronteriza en una situación crítica, donde la dependencia del suministro de gasolina y diésel de esta instalación es vital. Los trabajadores han dejado claro que mantendrán el bloqueo indefinidamente hasta recibir una respuesta satisfactoria sobre la reintegración de los servicios médicos que tan urgentemente necesitan.
A medida que la protesta se extiende, la situación se torna cada vez más delicada, generando preocupación no solo entre los empleados de Pemex, sino también entre la comunidad en general, que ve en riesgo un recurso esencial para la vida diaria.
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