Las recientes elecciones para renovar el Congreso de Coahuila reflejan una dinámica política marcada por la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ha consolidado su dominio tras obtener el 55% de los votos y ganar todas las diputaciones de Mayoría Relativa en juego. Este resultado pone de manifiesto la fragilidad de otros partidos en la región, como el Partido Acción Nacional (PAN), Verde Ecologista de México (PVEM) y Movimiento Ciudadano, los cuales no lograron alcanzar el umbral del 3% y, por ende, perderían su registro como fuerzas políticas en la entidad.
Con el conteo del 100% de las actas computadas, se evidencia una clara ventaja de la Alianza Ciudadana por la Seguridad, conformada principalmente por el PRI y el partido Unidad Democrática de Coahuila (UDC), que se posiciona por encima de la coalición PT-Morena, la cual, a pesar de ocupar el segundo lugar con un 26% de los votos, no logró avanzar significativamente en el contexto local. La nueva banda de partidos también incluye a Nuevas Ideas, que alcanzó un modesto 5.8%.
El abstencionismo ha sido un punto de preocupación, con casi el 50% de los ciudadanos eligiendo no participar, aunque esta cifra es ligeramente inferior a lo anticipado, sigue siendo un indicador alarmante de desconfianza en el proceso electoral. Con la validación de los resultados, las autoridades deberán distribuir las 9 diputaciones plurinominales entre los perdedores, lo que totaliza 25 miembros en el nuevo Congreso estatal.
Las acusaciones de irregularidades no se han hecho esperar. Morena y el PT han denunciado presuntos actos de compra de votos y manipulación electoral, describiendo el proceso reciente como una “elección de Estado”. Ricardo Monreal, líder parlamentario de Morena, ha expresado su preocupación, señalando la falta de equidad y las detenciones de varios legisladores federales asignados a promover el voto en la región, algunos de los cuales fueron liberados tras ser detenidos.
Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en San Lázaro, también ha lamentado la situación, argumentando que el control absoluto ejercido por el PRI ha menoscabado la posibilidad de competencia justa, sugiriendo que, de haber un ambiente más libre, podrían haber logrado ganar más distritos. La compra de votos, a través de mecanismos “manzana por manzana”, ha sido una de sus denuncias más concretas.
Desde el PRI, los resultados se interpretan como un fuerte mensaje para la oposición. Rubén Moreira, coordinador de la bancada del PRI, ha instado a otros partidos a considerar una coalición para las elecciones de 2027, mientras que el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, enfatizó la defensa de los votos obtenidos, subrayando que “Coahuila decidió” y que el partido no permitirá que desde el centro se cuestionen los resultados.
Por otro lado, tanto el Consejo Nacional de Morena como los Consejos Estatales han condenado lo que consideran irregularidades y violencia institucional, exigiendo el uso de mecanismos legales para investigar sus denuncias. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha respaldado esta búsqueda de justicia electoral, subrayando la importancia de seguir los procedimientos establecidos, incluso hasta las instancias jurisdiccionales federales si fuera necesario.
El panorama electoral en Coahuila se presenta complejo, con una clara victoria del PRI, pero también con un eco de insatisfacción y un llamado a la reflexión sobre los métodos empleados durante el proceso. La situación resalta la necesidad de garantizar la equidad electoral si se desea fortalecer la democracia en el estado y en informacion.center.
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