El camino hacia los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 se ha visto marcado por un contratiempo significativo en la producción de nieve artificial, un elemento crucial para las competiciones de snowboard y esquí freestyle. Este martes, el comité organizador reconoció a la AFP que se ha presentado un “problema técnico” en el sistema de suministro de agua de los cañones de nieve instalados en el Livigno Snow Park. Este lugar será sede de las mencionadas pruebas olímpicas.
Para garantizar que el Livigno Snow Park esté debidamente cubierto de nieve, los organizadores necesitan producir grandes volúmenes de nieve artificial. Para ello, los cañones dependen de agua de un embalse, el de Monte Sponda, que tiene una capacidad de 203,000 metros cúbicos y cuya construcción finalizó recientemente a finales de noviembre, con una inversión de 21.7 millones de euros (25.5 millones de dólares).
Las complicaciones surgieron en los últimos días, cuando se detectó una falla en el sistema de suministro de agua, lo que ha retenido el inicio de producción de nieve, que estaba programado para la semana pasada. No obstante, el comité organizador informó que en un período de 72 horas se ha trabajado para solucionar la situación y que se están llevando a cabo pruebas para reiniciar el sistema. Se espera que la producción de nieve se reanude en los próximos días.
A pesar de estos contratiempos, la situación ya generaba inquietud incluso antes de este incidente. Michel Vion, secretario general de la Federación Internacional de Esquí (FIS), expresó su preocupación por las demoras en las instalaciones de Livigno. Subrayó la importancia de contar tanto con nieve natural como artificial para garantizar condiciones adecuadas en las competiciones, mencionando que la nieve artificial ayuda a consolidar una superficie más compacta y húmeda.
A pesar de los desafíos, el comité organizador se mostró optimista y reafirmó que las relaciones con la FIS y el Comité Olímpico Internacional (COI) son excelentes, destacando el diálogo constante para mantener a todas las partes informadas sobre el progreso de las instalaciones.
Con los Juegos Olímpicos programados del 6 al 22 de febrero de 2026, hay un sentido de urgencia en asegurar que todos los preparativos estén listos para recibir a los atletas y espectadores de todo el mundo. A medida que avanza el cronograma, la atención está enfocada en cómo estos imprevistos se resuelven para garantizar un evento exitoso.
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