Almendra Negrete Sánchez, diputada local con licencia de Morena, se ha visto envuelta en una controversia al denunciar a Emma Zermeño López, colaboradora de la Secretaría de las Mujeres de Sinaloa, por violencia política y acoso. Negrete ha presentado como parte de su acusación conversaciones de WhatsApp, argumentando que las pruebas fueron obtenidas de manera legal. En su defensa, la legisladora afirmó que su denuncia no busca censurar ni afectar la libertad de expresión.
La también Secretaria Nacional de Diversidad Sexual de Morena sostiene que su caso ha sido politizado. Resalta que nunca ha involucrado a su partido ni ha hecho uso de su cargo como diputada en el proceso. “Las mujeres en política tenemos que demostrar dos veces nuestras capacidades. Y si eres de la diversidad sexual, tres veces”, añade Negrete, lamentando que su posición haya influido en la percepción del caso.
Negrete ha enfatizado la legalidad de sus pruebas, defendiendo el uso de los mensajes de WhatsApp y asegurando que no son la única evidencia presentada. “He presentado testimoniales notariadas y un análisis judicial del celular de uno de los involucrados”, comentó. Su acusación se basa en un año de acoso, que describió como ataques que no solo cuestionaban su trabajo, sino que la atacaban como mujer y como persona de la diversidad sexual.
En el contexto de esta denuncia, la Red de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de Sinaloa ha manifestado su preocupación. Señalan que el criterio utilizado en el proceso podría abrir la puerta a mecanismos de censura indirecta y afectar derechos fundamentales como la privacidad y la libertad de expresión. El proyecto de revisión del magistrado Felipe de la Mata, que propone revocar la sentencia contra Zermeño, está en curso, generando un debate crucial sobre el uso de conversaciones privadas como elemento para sancionar expresiones.
Esta situación destaca no solo la relevancia del respeto a la privacidad en los procesos legales, sino también la complejidad de la violencia política en un contexto donde la diversidad sexual y el género juegan un papel fundamental. Negrete, al compartir su experiencia, abre un diálogo necesario sobre el acoso y la defensa de los derechos en el ámbito político. La atención mediática y pública sobre este caso podría marcar un precedente significativo, resaltando la importancia de proteger tanto a las víctimas de acoso como los derechos de expresión en el ámbito político.
El seguimiento del caso promete ser un tema candente, ya que se espera que se analicen las implicaciones de este conflicto y la potencial revocación de la sentencia en el tribunal correspondiente.
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