Moisés Martínez condenado a 12 años de prisión por asesinar a su padre
La sentencia del Tribunal de Apelaciones confirma que Moisés Martínez fue condenado a 12 años de prisión por disparar repetidamente a su padre, Carlos, quien había ejercido violencia extrema hacia sus hijos durante años.

El caso de Moisés Martínez ha generado un fuerte debate en Uruguay sobre el límite entre la justicia y la venganza. Según los testimonios presentados en juicio, su padre había ejercido una violencia extrema hacia sus hijos durante años, a punto de ser considerado "tirano doméstico por parte de las autoridades.
Sin embargo, este contexto no ha servido como excusa para justificar la acción violenta del joven. En mayo de 2025, Moisés llegó a la casa de su padre y lo disparó repetidamente con un arma, causándole 15 impactos de bala. Este crimen llevó al juicio y posterior condena de Moisés a 12 años de prisión.
La sentencia generó una gran conmoción en el país, con muchas personas manifestando su apoyo a la familia del joven. El presidente Yamandú Orsi incluso recibió a la familia, mientras que desde el Parlamento se impulsó un indulto para Moisés, quien había apelado la decisión judicial.
La defensa de Moisés esperaba una resolución favorable del Tribunal de Apelaciones, pero esta semana el órgano judicial confirmó la sentencia original y dio a conocer nuevos detalles sobre la vida de Martínez.
Desde su celda, Moisés dio una entrevista en la que afirmó no haber tenido otra alternativa que matar a su padre ese día y criticó la decisión judicial como una injusticia enorme.
El Tribunal de Apelaciones rechazó que Moisés, el joven uruguayo, haya actuado bajo conmoción emocional el día en que disparó a su padre 15 veces. Aunque había sufrido una vida de abusos y violencia, los jueces consideraron que no era suficiente para justificar sus actos.
La sentencia confirma que Moisés mantenía un vínculo con su padre, quien le proporcionaba alojamiento o trabajo en momentos de necesidad. Esto se suma a la trágica historia de vida que los jueces describen como un factor importante en el proceso judicial.
El fallo también revela que Carlos, el padre de Moisés, había sido un tirano doméstico hacia su familia. Cometió maltratos y abusos graves y sistemáticos contra sus hijos y su esposa. Los niños declararon en el juicio que habían visto a su padre amenazar con un cuchillo a su madre y que tenían un código secreto para pedir ayuda.
Sin embargo, los jueces consideran que la violencia había cesado en 2010, después de que Carlos fue condenado por abusos contra Sara, una de sus hijas. Desde entonces, según la sentencia, el agresor dejó de cometer actos abusivos y Moisés llegó a vivir con él en momentos de necesidad.
La sentencia destaca que aunque Carlos Martínez fue encarcelado en 2010 por los abusos cometidos contra su hija Sara, hubo testimonios de que continuaron ocurriendo después de su liberación.
Sin embargo, la Justicia consideró que la ubicación temporal de estos hechos era difusa y no pudo precisar con exactitud cuándo habían tenido lugar.
Los jueces concluyeron que los abusos posteriores a la prisión probablemente ocurrieron cuando el acusado era niño, o incluso hasta poco después de que su padre recuperara la libertad en 2011 o 2012.
La decisión de Carlos Martínez de mudarse a Paysandú fue un detonante importante para los hechos posteriores. Allí vivía la madre del acusado y se cree que influyó en el asesinato.
Moisés habría estado al tanto de detalles sobre la violencia familiar después de una conversación con su hermana, lo que podría haber motivado su acción.
La versión del condenado sobre el incidente es que fue una acción desesperada para detener la violencia familiar que había sufrido durante años.
Según Martínez, después de enterarse de nuevos detalles sobre los abusos hacia su madre, se sintió obligado a tomar medidas para protegerla.
En una conversación con su madre, ella le confesó que tenía dientes postizos debido a los golpes recibidos por parte de su ex marido.
La historia de violencia familiar en la familia Martínez es larga y dolorosa: el padre de Moisés se encargaba de golpear constantemente a sus hijos, incluso con palos de madera o cintos.
La historia de violencia familiar en la familia Martínez es larga y dolorosa, pero Moisés insiste en que su decisión fue un acto desesperado para protegerse a sí mismo y a sus hermanas.
Moisés sostuvo que no llevó ningún arma a la casa de su padre, sino que fue él quien lo sacó. Afirma que salió de la casa con el arma en mano y que no tuvo otra alternativa que defenderse ante la violencia del padre.
Según Moisés, cuando llegó a la casa de su padre trató de hablar con él de manera tranquila y explicarle que ya no era ese niño indefenso que antes había sido víctima de sus abusos. Sin embargo, el padre se puso violento y sacó un arma.
Moisés contó que en ese momento decidió defenderse y tomar el arma del padre. Afirmó que estaba en un estado de conmoción, dolor y angustia y que su reacción fue impulsada por la necesidad de protegerse a sí mismo y a sus hermanas.
Martínez, el uruguayo condenado por matar a su padre con 15 disparos, considera injusta la sentencia que recibió y critica que se haya definido como parricidio el delito cometido, ya que según él, su padre no cumplía con los roles de un padre.
Moisés reconoció haber buscado trabajo en algunas circunstancias de la vida, pero cuando se le preguntó si se arrepentía de lo que hizo, respondió que no tuvo otra alternativa", expresando que el trauma causado por la situación es algo que llevará consigo para toda su vida.
Datos basados en información reportada originalmente por Infobae América.
Puedes republicar esta nota, completa o en parte, citando a Información Center con un enlace a ella (licencia CC BY 4.0). Las fotos no están incluidas.
















