En un giro inesperado para los aficionados al fútbol mexicano, la selección nacional ha decidido llevar a cabo su preparación para el Mundial en casa, en Santa Cruz, Bolivia. Históricamente, el equipo mexicano ha optado por jugar principalmente en Estados Unidos, donde la demanda de entradas ha sido constante. Sin embargo, en este año mundialista, el equipo absoluto ha realizado una gira que lo llevó hasta Ciudad de Panamá y a la mencionada ciudad boliviana, con el objetivo de sacar a los jugadores de su zona de confort y exponerlos a escenarios poco familiares.
Este enfoque, propuesto por el entrenador Javier Aguirre, respondía a la intención de enfrentarse a rivales de mayor calibre. Sin embargo, el calendario FIFA, que incluye fechas extraoficiales, presentaba dificultades para encontrar selecciones disponibles. En este contexto, México logró una victoria ajustada contra Bolivia, con un marcador de 0-1, que aunque significativa, refuerza la necesidad de mejorar el rendimiento del equipo.
Bolivia, por su parte, se encuentra en plena búsqueda de un lugar en la Copa del Mundo, necesitando vencer primero a Surinam para poder aspirar a un choque decisivo contra Irak. El equipo sudamericano tiene la aspiración de regresar a un Mundial después de 32 años de ausencias, y en este partido, la misión era dejar una buena impresión ante su afición.
Durante el encuentro, México tuvo que enfrentarse a una presión constante del equipo boliviano, mientras que el central Israel Reyes salió del campo por molestias en la cadera, lo que generó inquietud en la defensa. La incertidumbre persiste en la balanza derecha de la zaga mexicana, con Jorge Sánchez, que acumuló una tarjeta amarilla en los primeros minutos debido a su irregular desempeño, como figura clave.
El once presentado por Aguirre también reveló su intención de consolidar al portero Raúl Rangel como una opción fuerte para el Mundial. Aunque tuvo momentos de protagonismo, como una atajada destacada en el primer tiempo, un error durante el segundo periodo que culminó en un tiro al poste dejó en evidencia la necesidad de consolidar la confianza en la titularidad.
El motor del medio campo se identificó en Marcel Ruiz, un jugador que reclama una oportunidad en Europa, y cuya visión y capacidad para marcar el ritmo son invaluables. El lateral izquierdo probablemente será ocupado por Jesús Gallardo, quien tiene la responsabilidad de afianzar esa zona.
El gol que decidió el partido llegó tras un tiro libre ejecutado por Kevin Castañeda, cuyo despeje deficientemente realizado por el portero boliviano Carlos Lampe facilitó la anotación de Germán Berterame, un argentino nacionalizado mexicano. Aunque el VAR podría haber anulado el gol por fuera de juego, esta anotación alivió la presión sobre el equipo y selló su victoria.
Con la mirada puesta en el futuro, México se preparará para enfrentar a Islandia en La Corregidora de Querétaro el próximo 25 de febrero. Este partido será crucial para que Aguirre realice cortes en la convocatoria y afine su estrategia ante el desafío inminente del Mundial, donde tendrá la oportunidad de jugar en casa, un privilegio significativo que despierta tanto ilusiones como expectativas en esta generación de futbolistas.
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