Las organizaciones criminales en Ecuador, conocidas por sus nombres menos formales como Los Choneros, Los Lobos y Los Lagartos, contrastan notablemente con sus contrapartes en México y Colombia, que operan bajo denominaciones más corporativas como el Cartel de Jalisco Nueva Generación. A pesar de su menor notoriedad, estas mafias ecuatorianas son capaces de cometer actos extremos, incluyendo el asesinato de candidatos presidenciales y el control de vastas regiones mineras en los Andes.
El reciente arresto de Ángel Esteban Aguilar, apodado ‘Lobo Menor’, en la capital mexicana, pone de relieve la creciente interconexión entre estas mafias, que han diversificado su actividad delictiva para involucrarse en minería ilegal, explotación sexual, tráfico de personas y armas. Lobo Menor, un líder prominente de Los Lobos, fue detenido en Polanco, un barrio lujoso de Ciudad de México.
Su arresto siguió a un largo camino que refleja la dinámica del narcotráfico en la región. Desde Ecuador, la cocaína se transporta a través del océano Pacífico, principalmente hacia México, donde las mafias locales manejan la logística para su distribución hacia los Estados Unidos, el principal consumidor mundial de drogas. Es relevante señalar que, tras un periodo de estabilidad, la producción de cocaína ha vuelto a alcanzar cifras récord, concentrándose en un 75% en Colombia.
Las conexiones entre Los Lobos y el Cartel Jalisco Nueva Generación, sustancialmente documentadas desde hace al menos cinco años, fueron claves para la ascensión del grupo. Estas alianzas han permitido a Los Lobos crecer en poder e influencia, incluso involucrándose en actos violentos como el asesinato de Fernando Villavicencio, un candidato presidencial ecuatoriano, en un mitin en Quito. De los siete sicarios implicados en el crimen, seis eran colombianos, lo que destaca la colaboración transnacional en la delincuencia organizada.
Iván Mordisco, líder del Estado Mayor Central en Colombia, se ha mencionado como una figura clave con la que los Lobos han establecido vínculos, dado que representa a facciones disidentes del narcotráfico que continúan operando fuera del alcance de los acuerdos de paz firmados en 2016. Su captura, junto con sus socios, refleja la complejidad del entramado criminal en la región.
El periodo turbulento también vio la intervención del Cartel Jalisco Nueva Generación, que brindó apoyo a sus aliados ecuatorianos en momentos críticos, como una emboscada en 2022 en la que eliminaron a Leandro Norero, rival del entonces líder de Los Lobos, Pipo. Con Pipo bajo custodia poco después, Lobo Menor asumió el mando del grupo, mostrando su poder al ser detectado en las zonas más exclusivas de la capital mexicana.
Este panorama revela no solo la feroz competencia entre las mafias en Ecuador, sino también el intrincado sistema de alianzas y rivalidades que lo sostiene. La interconexión entre Colombia, Ecuador y México en el tráfico de drogas presenta un desafío a la seguridad y estabilidad de toda la región.
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