Desde su primer mandato, Donald Trump ha utilizado los aranceles como herramienta de presión hacia México. En un contexto similar al de su primera administración, la actual gobernadora mexicana, Claudia Sheinbaum, enfrenta exigencias para tomar medidas inmediatas que frenen el tráfico de fentanilo, controlen al gusano barrenador y atiendan el déficit hídrico generado en el último ciclo quinquenal.
El estrés hídrico, problema exacerbado por la urbanización, prácticas agrícolas inadecuadas, la minería, la industria y el cambio climático, ha emergido como un factor crucial en la relación entre ambos países. La necesidad de abordar esta crisis no admite improvisaciones.
Durante su gestión, Trump mostró un liderazgo notable al priorizar el suministro de agua de México a los agricultores de Texas, conforme a lo estipulado en el Tratado de Aguas de 1944. Estados Unidos exigió el cumplimiento de dicho tratado y, tras dos semanas de negociaciones, México se comprometió a garantizar el suministro de agua requerido, que incluirá las entregas de diversos recursos, sumando a los 135,683 metros cúbicos ya producidos en el presente año hidrológico, el cual comenzó el 25 de octubre de 2024.
Las negociaciones fueron lideradas por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, bajo la supervisión del embajador Christopher Landau, quien ahora es subsecretario de Estado para América Latina. Por parte de México, participaron Juan Ramón de la Fuente y Julio Berdegué, así como el titular de la Conagua, quien actuó como enlace directo con Palacio Nacional.
Una transferencia "inmediata" fue ejecutada desde la presa Amistad, anticipando un programa que prevé transferencias mensuales de dos embalses internacionales, Amistad y Falcón. Además, se aumentará la participación de Estados Unidos en seis afluentes del río Bravo, de acuerdo al Tratado de Aguas de 1944, junto con entregas complementarias del río San Juan, siempre que estas sean destinadas a un uso beneficioso.
Estas medidas contribuirán a aliviar la escasez de agua en el valle del río Grande, beneficiando a agricultores y ganaderos texanos, al tiempo que buscan asegurar el cumplimiento de las obligaciones del tratado. Ambos países también se han comprometido a desarrollar un plan a largo plazo que garantice entregas regulares y confiables, así como a resolver las deudas de agua pendientes mediante consultas periódicas sobre las necesidades de suministro.
En un plazo de dos meses, se realizará una evaluación sobre las condiciones hidrológicas y la efectividad de las decisiones adoptadas, y a mediano plazo, se llevarán a cabo reuniones regulares para asegurar la continuidad en las entregas de agua a los usuarios de Texas.
Efectos Secundarios
En otros temas, la entrega de 72 basificaciones a médicos del ISSEMYM, presidida por la gobernadora Delfina Gómez, provocó una ola de celebraciones entre los presentes, destacando la figura del dirigente del sindicato estatal de burócratas, Herminia Cahue Calderón, quien recibió un caluroso aplauso, evidenciando su popularidad.
Por otro lado, miembros de Greenpeace México llevaron a cabo una manifestación en la Plaza de las Tres Culturas, proyectando imágenes de multimillonarios que consideran responsables de la crisis climática. Esta protesta fue parte de una campaña global en los 100 días de la administración Trump, centrada en el llamado a la rendición de cuentas por la concentración de recursos y derechos. Otras acciones similares se realizaron en icónicos lugares alrededor del mundo.
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