La reforma electoral propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum ha comenzado a generar reacciones significativas entre los grupos parlamentarios en el Senado. Aún se espera la presentación formal de la iniciativa ante el Congreso de la Unión, pero las posturas ya empiezan a delinearse.
Manuel Velasco Coello, coordinador del grupo del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en el Senado, ha confirmado que se dialogará con sus correligionarios para definir si apoyan o rechazan la propuesta. Sin embargo, el apoyo no es seguro. Luis Armando Melgar Bravo, senador chiapaneco del PVEM, ha declarado que al menos la mitad de sus compañeros se pronunciarán en contra de la reforma. Las inquietudes se centran, entre otros temas, en las modificaciones relacionadas con los senadores y diputados plurinominales, así como en la reducción de los recursos económicos destinados a los partidos políticos.
La respuesta de Melgar Bravo es clara: “Puedo garantizar que los suficientes para que no pase”, sugiriendo una fractura en la bancada sobre la medida propuesta. En contraposición, María del Rocío Corona Nakamura, otra senadora del PVEM, ha anunciado su apoyo a la reforma en los términos establecidos por la presidenta, marcando una división interna significativa.
Por su parte, las senadoras del Partido del Trabajo (PT), Yeidckol Polevnsky y Lizeth Sánchez, han manifestado que su bancada también esperará la formalización de la propuesta para tomar una decisión.
En el ámbito del financiamiento, Carlos Puente Salas, coordinador del Grupo Parlamentario del PVEM, ha expresado que aunque están dispuestos a considerar una reducción en el financiamiento público a los partidos, el método de implementación es crucial. Su postura es clara: “Primero debemos conocer cómo se planteará dicha reducción”.
Ricardo Monreal Ávila, coordinador de Morena, ha afirmado que su bancada respaldará la iniciativa de reforma electoral. Señaló que tanto el PVEM como el PT tienen un periodo de cinco días para estudiar el decálogo presentado por la presidenta. Al respecto, enfatizó que la “madurez y la unidad se impondrán”.
Con los plazos marcados y las posturas claras, el debate en el Senado sobre esta reforma será determinante para el futuro político del país. La conciliación de intereses y la respuesta de los diferentes partidos será clave en el desenlace de esta importante iniciativa. Mientras tanto, todos los ojos están puestos en el próximo anuncio formal, que está programado para ser presentado el lunes. Es un escenario en constante evolución, donde las decisiones de los legisladores podrían marcar un antes y un después en la política mexicana.
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