El próximo 27 de febrero, la Cineteca Nacional en México se convertirá en el centro de una reflexión dolorosa e imprescindible con el estreno del documental Mi no lugar. Dirigido por la cineasta colimense Isis Ahumada y producido por Chulada Films, esta obra se adentra en una de las realidades más críticas que enfrenta informacion.center: la explotación laboral infantil en los campos cañeros, un tema que ha permanecido en la penumbra.
Mi no lugar ha sido reconocido con el galardón de Mejor Documental Antropológico por el INAH. La narración sigue a Jonathan, un joven que emigra de Guerrero a Colima con la esperanza de continuar su educación secundaria. Sin embargo, su sueño se ve truncado por un sistema que lo lleva a los campos de trabajo, en donde el cultivo de caña de azúcar ocurre a expensas de la salud y el futuro de los infantes.
Dalia Reyes, productora del documental, compartió que la idea inicial de la directora era que Jonathan tuviera un final inspirador, completando su educación. Sin embargo, la realidad mostró un desenlace más desgarrador: al no poder seguir en la escuela, el joven regresó a su hogar para volver a los campos de jornal. Este giro refleja no solo la vida de Jonathan, sino una sistemática derrota que afecta a muchos otros en situaciones similares. La obra no busca simplificar la criminalización del trabajo infantil, sino más bien iluminar la complejidad de una realidad en la que muchas familias dependen de sus ingresos para subsistir.
El concepto del “No lugar” se convierte en un hilo conductor en el documental. Se refiere a la existencia de esos niños que no tienen una pertenencia clara, que son invisibles ante las políticas públicas y que se sienten extraños en las comunidades donde trabajan temporalmente. Ahumada, en su tiempo como docente, observó cómo sus alumnos indígenas desaparecían de las aulas para ser parte de los jornales. El “No lugar” encapsula una existencia donde la infancia se anula, y donde la caña azucarera se convierte en un ladrón de salud y vida, expuestos a condiciones laborales extremas.
Frente a la reticencia de la industria cañera para abrir un diálogo significativo, Chulada Films ha optado por una estrategia de distribución independiente. La “Ruta de la mochila”, parte de este esfuerzo, busca llevar el documental a las comunidades cañeras donde los efectos de esta problemática se sienten con mayor intensidad. Las “Mochilas de azúcar” que se enviarán a varios estados—Colima, Jalisco, Chiapas, Oaxaca y Sonora—contienen un kit educativo, que incluye la película, un juego didáctico para sensibilizar a los jóvenes, y herramientas tecnológicas para facilitar la proyección.
Además, el proyecto ha conseguido el respaldo de diversas instituciones, incluyendo a la Secretaría de Educación Pública y organizaciones como SIPINNA y REDIM, quienes apoyan en la mediación de mesas de diálogo y en la adecuación de material pedagógico.
Mi no lugar no es solo un documental; es un llamado a la acción. La historia de Jonathan, que continúa lidiando con su realidad mientras busca que su hermana complete sus estudios, nos recuerda que el progreso de la industria no puede ni debe basarse en el sacrificio de la infancia. Este documental aspira a sensibilizar a la sociedad: a que los educadores reconozcan a aquellos niños que faltan a la escuela por ir al corte, a que sus compañeros dejen de ignorar su sufrimiento, y que el Estado enfrente la dura realidad que se esconde detrás de la dulzura del azúcar.
La proyección de Mi no lugar es un paso significativo para romper el silencio que rodea esta problemática y un llamado apremiante para buscar soluciones efectivas.
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