En el corazón de Londres, en los emblemáticos jardines de Kensington, se ha levantado con orgullo la maqueta del Serpentine Pavilion 2026. Este proyecto, impulsado por el estudio mexicano Lanza Atelier, se destaca por su innovador uso del ladrillo, un material que no solo es esencial en la historia de la arquitectura, sino que también representa un retorno a lo básico. La pieza central de esta instalación es un muro ondulado de color rosa, cuya forma no solo seduce a los espectadores, sino que refleja una visión contemporánea de la construcción.
Los arquitectos responsables de esta obra, Isabel Abascal y Alessandro Arienzo, destacan la importancia de emplear el ladrillo como un medio para innovar en un contexto que busca romper con las propuestas previas. Aseguran que, revisando las 24 ediciones anteriores del pabellón, no encontraron ninguna que utilizara mampostería de esta manera, lo que convierte su propuesta en un ejercicio de creatividad y reminiscencia histórica. “Este material, hecho de tierra y arcilla, ha sido usado durante milenios y ofrece una durabilidad destacada”, explica Abascal, subrayando la conexión temporal que el ladrillo establece dentro del ámbito constructivo.
No es solo la elección del ladrillo lo que hace que esta estructura sea admirable. El diseño del muro ondulado, conocido como “crinkle-crankle wall”, remonta sus orígenes a la arquitectura antigua, y su implementación en el pabellón aborda de manera eficiente la estructura y la sostenibilidad. Este método permite reducir el uso de material, favoreciendo así el medio ambiente y aumentando la estabilidad de la construcción.
La relación del proyecto con su entorno es igualmente significativa. La fábrica que proporciona el ladrillo se encuentra a solo 30 kilómetros al sur de Londres, lo que no solo minimiza el impacto ambiental, sino que también refuerza el vínculo entre la comunidad y la obra misma. Esta elección resuena profundamente con la filosofía del estudio, que busca integrarse en el contexto cultural y arquitectónico donde se insertan sus obras.
El Serpentine Pavilion abrirá sus puertas al público el 6 de junio, y su propósito es claro: ofrecer un espacio que fomente la interacción y la conexión entre las personas. Los fundadores de Lanza Atelier afirman que el diseño busca eliminar las barreras, convirtiendo el muro en una “pantalla porosa” que invita al sol y al viento a fluir a través de la estructura. Esta idea se cristaliza en la intención de hacer del pabellón un lugar de encuentro, donde los límites entre el interior y el exterior se difuminan.
Para Arienzo, esta propuesta no es un mensaje específico, sino una invitación a que las personas se sientan parte del lugar en el que se encuentran. Así, el diseño del pabellón se convierte en un testimonio de la capacidad de la arquitectura para influir en la vida diaria y en la interacción social.
Finalmente, la designación de Lanza Atelier para este prestigioso proyecto coincide con su décimo aniversario, un hito que celebra con gratitud y entusiasmo. Para ellos, esta oportunidad no solo representa un reconocimiento de su trabajo, sino también un espacio para inspirar a otros a participar en la conversación entorno a la arquitectura que necesitamos. Con el Serpentine Pavilion como escenario, el estudio busca no solo dejar su huella en el mundo del diseño, sino también contribuir a una discusión más amplia sobre cómo habitamos nuestros espacios.
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