La presidenta Claudia Sheinbaum ha tomado una postura clara al deslindarse de Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de Andrés Manuel López Obrador. Durante una conferencia matutina, Sheinbaum fue preguntada sobre la presunta influencia de Scherer en la adjudicación de contratos gubernamentales. En respuesta, negó rotundamente cualquier conexión y enfatizó que ni él ni sus familiares tienen poder alguno sobre las decisiones de su administración.
“Igual que mis hijos, mi esposo y mis amigos, no tienen ninguna vía de influencia en los contratos de Gobierno”, afirmó con firmeza. La presidenta también dejó en claro que todos los funcionarios públicos han recibido instrucciones específicas de no atender a personas que intenten intervenir en contrataciones, asegurando así un proceso transparente y libre de corrupción.
El exfuncionario, quien sirvió como una figura prominente en el gobierno anterior, ha estado bajo la lupa de las autoridades debido a presuntas irregularidades asociadas con su carrera. Sheinbaum, visiblemente molesta, subrayó que no solo se trata de su gobierno, sino de mantener una ética estricta donde no se tolera la corrupción. “Nosotros no toleramos la corrupción, eso tiene que quedar muy claro”, aseguró.
Scherer, hijo del reconocido periodista Julio Scherer García, ha mantenido un perfil bajo desde su salida. Recientemente, lanzó un libro titulado “Ni venganza ni perdón”, donde critica a figuras influyentes en el actual gabinete y revela tensiones políticas internas. A pesar de su cercanía pasada con López Obrador, Sheinbaum indicó que su relación ha cambiado drásticamente.
La presidenta insistió en que su entorno familiar no juega ningún papel en los asuntos del Gobierno. Al ser cuestionada sobre un despacho de abogados vinculado a Scherer que podría tener influencia en contratos con la Secretaría de la Defensa Nacional, pidió a la Secretaría Anticorrupción investigar estas acusaciones de inmediato.
Este pronunciamiento de Sheinbaum sucede en un contexto donde la vigilancia sobre la transparencia y la rendición de cuentas es más crucial que nunca. La afirmación de no permitir ninguna forma de nepotismo o favoritismo en su gestión resalta un compromiso hacia un gobierno más limpio y accesible. Con esta aclaración, la presidenta busca reafirmar la integridad de su administración en medio de un panorama político tenso y altamente scrutinizado.
La transparencia y la lucha contra la corrupción se presentan como pilares fundamentales en el discurso de Sheinbaum, quien parece decidida a distanciarse de cualquier sombra de improcedencia que pueda afectar la credibilidad de su gobierno.
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