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Casi un día después de iniciar la cuenta atrás, la NASA confía en su tecnología y en el buen tiempo para lanzar su primera misión a la Luna en más de medio siglo. Las posibilidades de que el tiempo no impida el despegue siguen siendo del 80%, según han explicado hoy dos de los responsables técnicos de la misión. “Quedan 29 horas para lanzar y veo muchas caras sonrientes entre todos los equipos”, ha explicado Jeff Spaulding, director de pruebas de la agencia espacial estadounidense.
Los técnicos están preparando todo para comenzar el llenado de los tanques de combustible a primera hora de la mañana del miércoles. Será el momento clave en el que estar pendientes de posibles fugas. Mientras, los astronautas desayunarán después de las 9:45 de la mañana y se prepararán para su último viaje en la Tierra antes de ir a la Luna: irán a la plataforma de despegue 39B, donde les espera la torre de más de 30 pisos de alto del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el cohete más potente de la historia.
Los cuatro tripulantes de la Artemis, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, harán un viaje a la Luna de ida y vuelta sin aterrizaje. Pasarán horas observando la cara oculta del satélite, viendo con sus ojos accidentes geográficos que nunca antes han sido vistos por humanos. Este vuelo es una prueba general de los sistemas de supervivencia críticos para enviar misiones de aterrizaje al satélite en 2028 e iniciar la colonización de este cuerpo estableciendo asentamientos habitados en su hostil polo Sur, que comenzarán a funcionar dentro de unos tres años, según los planes recién trazados por la NASA.
El responsable de meteorología de la agencia, Mark Burger, ha detallado cuáles son las principales preocupaciones de cara al tiempo en los próximos días. El miércoles hay alguna probabilidad de lluvias a última hora de la tarde (el despegue está previsto a las 18:24, hora local) y, sobre todo, sistemas de nubes que podrían resultar peligrosas si descargan rayos en el cohete o en la nave.
En cualquier caso, el riesgo es bajo, de entre el 5% y el 10%, ha asegurado. Si el despegue se retrasa al jueves, el tiempo sería ya un poco peor, con algo más de viento y mayor nubosidad. Y si no se consigue lanzar en esa ocasión, probablemente habría que esperar ya hasta el sábado, debido a las necesidades de llenado de combustible de los tanques, lo que adentraría ya a la agencia en un terreno mucho más delicado, pues se espera que el tiempo empeore y sea mucho más húmedo. Las posibilidades de que el tiempo arruine el lanzamiento ya pasarían a una entre tres, ha detallado Burger.
Otro punto de atención es la actividad solar. Hace unas 24 horas, el Sol escupió una llamarada que, afortunadamente, no venía directa hacia la Tierra. La NASA sigue monitorizándola, aunque cree que la situación no reviste gravedad, ha asegurado Burger.
La cuenta atrás se puso en marcha ayer a las 4:44 hora local, unas 50 horas del momento previsto para el lanzamiento. Durante el martes, se han ido encendiendo y cargando las baterías de la nave Orion, luego de la etapa principal del cohete SLS y después de la etapa superior.
La verdadera cuenta atrás
Uno de los momentos clave llegará a primera hora de la mañana del miércoles. Será entonces cuando los equipos técnicos decidan si se comienza a llenar los tanques de combustible de hidrógeno y luego de oxígeno líquidos. Son miles de toneladas de estos elementos enfriados a más de 200 bajo cero. El llenado comenzará a poca velocidad y después, si todo va bien, irá ganando rapidez.
Seis horas antes del despegue, los cuatro tripulantes reciben el último informe meteorológico. Después, salen hacia la plataforma de despegue, suben la torre de lanzamiento y abordan la cápsula Orion unas cuatro horas antes del despegue. Unos cuarenta minutos antes del encendido del cohete, la cuenta atrás se detiene durante media hora para hacer diferentes comprobaciones y el director de la misión consulta con todos los equipos para saber si están listos para lanzar. Diez minutos antes del despegue, se reanuda la cuenta atrás.
Es en este momento, ha dicho Spaulding, cuando el lanzamiento “ya empieza a ser una realidad”. “Pero realmente es un minuto antes del despegue cuando yo personalmente estaré ya muy convencido de que nos vamos a la Luna”, ha asegurado.
El cohete SLS tardará unos ocho minutos en escapar a la gravedad terrestre y poner en órbita de la Tierra a los cuatro tripulantes de la Artemis 2. Después de quitarse los trajes presurizados, comenzarán un largo periodo de 24 horas en los que seguirán orbitando nuestro planeta mientras prueban que todos los sistemas funcionan correctamente, especialmente los que tienen que aportarles aire, agua y climatización en su viaje. Si todo sale bien, durante el segundo día de misión, se encenderán los propulsores y la nave Orion saldrá disparada hacia la Luna. Es lo que la NASA denomina inyección translunar, lo que significa que los astronautas se van a otro mundo.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación.



























