Rosa María Payá, miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), realizó una visita no oficial a México para participar en un foro organizado por la Universidad de la Libertad, propiedad del empresario Ricardo Salinas Pliego. Durante su estancia en Ciudad de México a finales de enero de 2026, Payá se reunió con diversos sectores de la derecha local, generando atención mediática y política.
En el evento titulado “Cuba y América Latina: seis décadas de autoritarismo”, Payá, descendiente de una familia cubana opositora exiliada, ofreció una crítica contundente al régimen de Miguel Díaz-Canel, señalando que Cuba enfrenta “la peor de las crisis” con problemas de hambre y represión, mientras las protestas por un cambio de gobierno se incrementan en la isla. En sus declaraciones, afirmó que “no hay futuro para el castrismo”, lo que resuena en un contexto de creciente tensión geopolítica.
La visita se produce en un momento delicado, dado que el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha defendido el envío de ayuda humanitaria a Cuba, a pesar de las presiones de la Administración de Donald Trump, que busca debilitar aún más al régimen cubano. Sheinbaum, durante su conferencia de prensa, se comprometió a revisar el rol de Payá, subrayando que los miembros de la CIDH deben mantener la imparcialidad, independientemente de su origen político.
La relación de México con los organismos interamericanos de defensa de derechos humanos ha sido históricamente complicada, especialmente durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. No obstante, el caso de Payá destaca por su carácter extraoficial; no llegó al país con una agenda oficial de la CIDH. En medio de esta visita, Payá criticó la postura del gobierno mexicano hacia el régimen cubano, asegurando que los líderes cubanos son ahora más vulnerables que nunca.
Con un cambio significativo en la política mexicana hacia la isla, el Gobierno de Sheinbaum ha optado por sustituir el envío de petróleo a Cuba por asistencia humanitaria, a pesar de advertencias sobre el impacto de la inestabilidad cubana en la región. Mientras tanto, la Casa Blanca ha apuntado a imponer aranceles a quienes suministren crudo a Cuba, buscando limitar aún más las opciones del país caribeño.
En este marco, la actividad de Payá en México incluye encuentros con figuras políticas del Partido Acción Nacional (PAN), como Mariana Gómez del Campo, en un evento que presentó una exposición sobre presos políticos en Venezuela y Cuba. Este enfoque resalta el creciente interés en la situación política cubana dentro de la política mexicana contemporánea.
La CIDH aún no ha comentado sobre la agenda de Payá en México, lo que deja en el aire la naturaleza de su visita y su posible impacto en las dinámicas políticas tanto en México como en Cuba.
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