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Kim Jong-un, el máximo líder de Corea del Norte, ha aprovechado la primera sesión de la 15ª Asamblea Popular Suprema (el Parlamento norcoreano) para enviar un doble mensaje de poder: tanto la hostilidad hacia Corea del Sur como la condición atómica de su país son irreversibles. En un discurso pronunciado el lunes y difundido este martes por la agencia estatal de noticias KCNA, el mandatario norcoreano aseguró que Pyongyang seguirá reforzando “de forma permanente” sus fuerzas nucleares y reiteró que tratará a su vecino del sur como “el Estado más hostil”, insistiendo así en su empeño por enterrar décadas de retórica sobre una eventual reunificación pacífica de la península coreana.
La intervención de Kim también ha servido en buena medida para hacer una lectura norcoreana de la ofensiva que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán a finales de febrero. Aunque no mencionó expresamente a Teherán, Kim acusó a Washington de cometer “terrorismo” e “invasiones” en distintas partes del mundo, y sostuvo de manera velada que la crisis en Oriente Próximo confirma que renunciar a las armas nucleares dejaría a su país en una posición vulnerable ante presiones o ataques del exterior.
“La realidad internacional actual” demuestra que “solo la fuerza más poderosa garantiza la existencia, la paz y la dignidad de un Estado soberano”, subrayó. “Seguiremos consolidando nuestro estatus como Estado con armas nucleares (…) mientras desplegamos agresivamente campañas para aplastar cualquier provocación de las fuerzas hostiles”, enfatizó.
En su alocución, el dirigente norcoreano rechazó de plano la idea de intercambiar el desarme nuclear por incentivos económicos o garantías de seguridad, y sostuvo que ampliar la “disuasión nuclear defensiva” es esencial no solo para la seguridad nacional, sino también para la estabilidad regional y el desarrollo económico, de acuerdo con KCNA.
Según su razonamiento, el arsenal atómico norcoreano hace posible el avance del país, ya que es la condición que ha permitido al régimen dedicar recursos al crecimiento económico y a la mejora del nivel de vida. “La sólida construcción del escudo nuclear garantiza y propicia firmemente el desarrollo de todos los sectores del país, incluidas la economía y la cultura, así como la mejora de las condiciones de vida de la población”, aseveró Kim.
El otro gran eje de su discurso giró alrededor de Corea del Sur. Aunque la Constitución norcoreana aboga por la reunificación pacífica de las dos Coreas, Pyongyang ha endurecido notablemente su posición hacia Seúl desde 2024, cuando Kim pidió que se revisara legalmente el estatus del país vecino para definirlo como “el Estado más hostil”. Esta vez, en el marco de la primera sesión de la nueva legislatura y en pleno proceso de revisión constitucional, el líder norcoreano ha vuelto a insistir en esa idea. Kim advirtió además de que cualquier acción de Seúl que Pyongyang considere una violación de su soberanía será respondida “sin piedad, sin vacilaciones ni restricciones”.
Diversos analistas esperaban alguna señal de que esa redefinición de la relación como la de dos enemigos hubiera quedado codificada en una nueva ley, pero los medios estatales norcoreanos no han ofrecido detalles al respecto. Algunos expertos citados por la prensa surcoreana opinan que esa omisión estaría destinada a mantener una “ambigüedad estratégica” en caso de que hubiese cambios en las condiciones de seguridad nacionales.
Desde la oficina presidencial de Corea del Sur han expresado este martes que las declaraciones de Kim son “indeseables para la coexistencia pacífica” y que “solamente el diálogo y la cooperación pueden garantizar la seguridad mutua y la prosperidad en la península”, recoge la agencia surcoreana Yonhap. Por su parte, el Ministerio de Unificación surcoreano ha reafirmado que Seúl “mantiene el compromiso” de mejorar las relaciones bilaterales, según Yonhap.
La intervención de Kim culmina varios días de escenificación política en Pyongyang. El pasado 15 de marzo, Corea del Norte celebró unas elecciones sin competencia real para escoger a los 687 diputados de la 15ª Asamblea Popular Suprema. Esa cámara, que ejerce formalmente como poder legislativo pero que en la práctica se limita a ratificar decisiones ya tomadas por el Partido de los Trabajadores, se reúne en sesiones breves para aprobar leyes, presupuestos y nombramientos clave.
La reunión celebrada durante domingo y lunes incluía en el orden del día una reforma constitucional (de la que se desconocen los detalles), la aplicación del nuevo plan quinquenal —que está centrado en la modernización industrial, el aumento de la producción de electricidad y carbón, la mejora de la producción alimentaria y la expansión de la construcción de vivienda— y la renovación de la cúpula institucional.
En ese marco, Kim fue reelegido “por unanimidad” como presidente de la Comisión de Asuntos de Estado, el principal órgano de poder formal del régimen norcoreano. Durante la cita política también se dio luz verde a los presupuestos estatales para 2026, que destinan el 15,8% del gasto total a Defensa, con fondos asignados de forma explícita al refuerzo de la disuasión nuclear y de las capacidades de combate.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación.



























