Katia Itzel García se ha consolidado como un referente en el mundo del arbitraje deportivo, especialmente tras recibir un respaldo notable de la exjefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum. La figura de Katia brilla con intensidad entre los 52 árbitros seleccionados por la FIFA para el Mundial 2026, marcando un hito al convertirse en la primera mexicana en arbitrar en la competencia varonil.
Graduada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Katia ha mantenido una conexión profunda con sus raíces. En un acto que destaca su legado, reinauguró recientemente una cancha a la que ahora se le atribuye su nombre, un espacio versátil preparado para cuatro deportes. En sus años universitarios, jamás imaginó que el lugar que frecuentaba llevaría su nombre. Sin embargo, su camino en el mundo del arbitraje y el fútbol no ha sido sencillo. A pesar de los obstáculos, ha observado cómo se están abriendo más puertas para las mujeres en el deporte, un legado que espera fomentar para las futuras generaciones.
Con 33 años, su carrera se ha enriquecido con logros internacionales significativos. Además de arbitrar la Final de la Women’s Champions Cup en 2026 y participar en el Mundial femenino Sub-20 en Chile en 2025, ha sido convocada para los Juegos Olímpicos de París 2024, donde estará a cargo del partido por la medalla de bronce. Junto a ella, otros árbitros mexicanos como César Ramos, quien también se prepara para su tercera participación en un Mundial, y varios asistentes cualificados contribuirán a la representación nacional en la competencia.
El nuevo Mundial presentará un total de 170 oficiales, un aumento notable en comparación con los 41 de la edición de Qatar 2022. Para Katia, mantenerse relevante en este ámbito exige no solo pruebas físicas y buenas calificaciones en los partidos arbitrados, sino también un compromiso constante con la actualización de sus conocimientos sobre las reglas del juego y su correcta interpretación.
Este esfuerzo y dedicación no solo fortalecen su carrera, sino que también allanan el camino para más mujeres que desean trascender en un mundo que a menudo ha estado dominado por hombres. La historia de Katia Itzel García es un testimonio de perseverancia y un faro de esperanza en la búsqueda de la igualdad en el deporte.
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