La reciente votación del grupo parlamentario del Acción Nacional (PAN) en el Senado sobre la elección de Ernestina Godoy como nueva Fiscal General ha generado una conmoción significativa entre sus miembros. Esta elección, que sustituyó a Alejandro Gertz Manero, se llevó a cabo en un ambiente de controversia que ha puesto en entredicho la cohesión interna del partido.
El viernes pasado, en una breve pero crucial conferencia de prensa, Ricardo Anaya, coordinador de los senadores del PAN, solicitó a la presidenta de la Cámara Alta, Laura Itzel Castillo, que se registrara de forma oficial el voto en contra de su bancada. “Queremos dejar constancia escrita de que la posición del grupo parlamentario del PAN fue en contra de la terna presentada”, destacó Anaya, con la intención de evitar confusiones sobre la postura del partido.
A pesar de los esfuerzos de Anaya por enfatizar el rechazo a la candidatura de Godoy, los números reflejan una realidad complicada: la votación final mostró que de los senadores del (PAN), seis votaron en contra, mientras que tres dieron su apoyo a Godoy, y otros once optaron por la abstención. Entre aquellos que se alinearon con la nueva Fiscal se encuentran María de Jesús Díaz Marmolejo de Aguascalientes y los queretanos Agustín Dorantes y Guadalupe Murguía, lo que provocó descontento entre algunos senadores que criticaron la falta de unidad de su liderazgo.
Además, la situación se complicó por la perspectiva de poder que implica el nombramiento de Godoy, con quien varios miembros del PAN tienen una historia de confrontación. Esta elección ha sido vista por algunos panistas como un acercamiento a un estado de “dictadura”, lo que ha avivado aún más la tensión interna.
Los comentarios de sus adversarios también han contribuido a la presión sobre el grupo. Adán Augusto López, morenista, y Alito Moreno, del PRI, no se contuvieron en sus críticas, haciendo alusión a la falta de coordinación entre los panistas. Moreno fue particularmente certero al señalar que el liderazgo de Jorge Romero estaba siendo cuestionado, poniendo en relieve las luchas internas dentro del partido.
Este incidente resuena con un episodio anterior en septiembre, cuando Ricardo Anaya y Marko Cortés comenzaron a perfilar candidatos presidenciales para las elecciones de 2030. La división actual en el PAN plantea un gran desafío en un contexto donde la unidad es crucial para enfrentar los desafíos futuros.
A medida que la situación se desarrolla, la incertidumbre sobre el futuro del PAN y la potencia del liderazgo de Romero sigue creciendo, dejando abierta la pregunta sobre la capacidad del partido para consolidarse ante las elecciones venideras. El desenlace de esta crisis de cohesión interna no solo podría afectar las dinámicas del PAN, sino también la arena política en general.
Esta nota contiene información de varias fuentes en cooperación con dichos medios de comunicación




























