En medio de tensiones geopolíticas creciente, el presidente del Parlamento iraní, Mohamed Baqer Qalibaf, ha desmentido categóricamente cualquier negociación con Estados Unidos. En un mensaje difundido a través de redes sociales el pasado 23 de marzo de 2026, Qalibaf atribuyó las recientes afirmaciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre un posible acuerdo con Irán a un intento de manipulación del precio del petróleo.
“No ha habido ninguna negociación con Estados Unidos”, reiteró Qalibaf, añadiendo que la información difundida se utiliza como herramienta para alterar los mercados financieros y petroleros. En sus declaraciones, Qalibaf mostró el fuerte apoyo de las autoridades iraníes hacia su líder supremo, enfatizando que el pueblo iraní exige “castigo completo y arrepentimiento de los agresores”.
En consonancia con estas afirmaciones, Ismail Baqaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, reafirmó que, a pesar de ciertas comunicaciones de países aliaron insinuando la intención de EE. UU. de dialogar para poner fin a la guerra, no ha habido negociaciones recientes. Informa que desde el inicio de la campaña de bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel, hace 24 días, la postura de Irán sobre el estrecho de Ormuz permanece inalterada, mientras que Teherán también ha lanzado advertencias sobre las severas consecuencias que enfrentaría cualquier ataque a su infraestructura energética.
En un contexto de creciente presión, Mohsén Rezaí, asesor militar del líder supremo, aseguró que la lucha no cesará “hasta que se pague reparación por todos los daños, se levanten todas las sanciones económicas y haya garantías de no intervención estadounidense en los asuntos internos iraníes”. Esto refleja una determinación firme dentro de la República Islámica, que parece inalterable ante las amenazas externas.
Las declaraciones de Trump, quien recientemente afirmó haber mantenido “conversaciones muy sólidas” con Irán y que existen acuerdos importantes en proceso, han sido recibidas con escepticismo por las autoridades iraníes. Trump mencionó que la administración estaría dispuesta a llegar a un pacto, siempre y cuando incluya garantías sobre la no proliferación de armas nucleares. Sin embargo, enfatizó que la oferta de un acuerdo debía ser atractiva para Irán.
Si bien Trump había establecido un ultimátum que finalizaba el mismo día, exigiendo que Irán garantizara el libre tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz, este ha sido aplazado por cinco días. Esta decisión añade una nueva capa de complejidad a la ya tensa relación entre ambos países, donde la incertidumbre y la desconfianza parecen dominar el panorama.
A medida que la situación evoluciona, las reacciones de Irán sugieren un firme compromiso con su postura, mientras que la comunidad internacional observa con cautela el desenlace de una serie de acontecimientos que podrían definir el futuro del Medio Oriente.
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