En un panorama donde el nearshoring cobra protagonismo, el sector de la construcción se prepara para experimentar un aumento significativo en el consumo de concreto. Se estima que durante el próximo año, este consumo podría incrementarse hasta un 5%, impulsado por un auge en las obras de infraestructura y vivienda. Este fenómeno se produce en un contexto donde la reubicación de cadenas de suministro más cerca de su mercado de consumo resulta cada vez más atractiva para las empresas.
Las proyecciones indican que este incremento está estrechamente vinculado a la necesidad de modernizar y ampliar infraestructuras, que incluyen no solo el sector residencial, sino también el industrial, crucial para la adaptación a las nuevas dinámicas económicas. El nearshoring está llevando a muchas empresas a buscar ubicaciones más estratégicas, principalmente en países como México, donde la proximidad a Estados Unidos facilita un flujo logístico más eficiente.
Este aumento en el consumo de concreto no solo respalda las iniciativas de desarrollo urbano, sino que también crea un efecto dominó en otros sectores económicos. La construcción de viviendas y la inversión en infraestructura podrían generar miles de empleos y estimular la economía local, lo cual es un punto a considerar en tiempos de desafíos económicos globales. Los expertos apuntan a que la fortaleza del sector de la construcción es un reflejo de la confianza empresarial en las oportunidades que se están generando.
Además, el próximo año podría ver el lanzamiento de varios proyectos de gran envergadura, adaptándose a las demandas de un público que busca no solo viviendas, sino espacios funcionales que respondan a un estilo de vida moderno y sostenible. La introducción de nuevas tecnologías en la construcción, junto con el uso de materiales más eficientes y ecoamigables, también están en la agenda de muchas empresas constructoras, que buscan no solo cumplir con regulaciones ambientales, sino también atraer a un consumidor cada vez más consciente.
La posibilidad de un crecimiento sostenido en el uso de concreto se entrelaza con el desarrollo de políticas públicas que fomenten la inversión en infraestructura. Estas políticas, al alinearse con los intereses del sector privado, pueden ser determinantes para la materialización de proyectos que favorezcan tanto a la economía como a la calidad de vida de los ciudadanos.
Con el avance del nearshoring y la necesidad apremiante de mejorar la infraestructura local, la industria de la construcción se convierte en un pilar clave para el futuro inmediato. El aumento proyectado en el consumo de concreto no es solo una cifra, sino una señal del dinamismo que puede experimentar el sector, abriendo la puerta a nuevas oportunidades de negocio y fortaleciendo la red económica nacional en un mundo en evolución.
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